- ámbito
- Edición Impresa
Ideal para jóvenes y fanáticos de ABBA
Marisol Otero y Paula Reca encaran sus papeles de la madre y la hija protagonistas de «Mamma Mia!» con gran sensibilidad y convicción, además de destacarse notoriamente como cantantes.
Las canciones de ABBA son tan alegres y pegadizas que aun independizadas de un sostén argumental seguirían magnetizando al público. Aunque también es justo admitir que la sencilla historia de amor, ideada por la guionista y dramaturga Catherine Johnson realza el costado romántico de los temas más melódicos (y, en general, menos difundidos) a la vez que subraya el espíritu festivo de aquellos hits que el grupo sueco difundió en inglés y en castellano.
En «Mamma mia!» hay enredos, secretos que salen a la luz, pulsiones eróticas que favorecen el encuentro entre una divorciada fogosa y un jovencito atrevido, y un clima de vacaciones (la acción transcurre en una isla griega) que propicia uniones inesperadas, como la de la gordita sin mucho garbo que de buenas a primeras conquista a uno de los galanes.
La línea argumental no difiere demasiado de la de cualquier tira juvenil televisiva. Por eso, es muy probable que esa misma franja de espectadores encuentren en «Mamma mia!» un espectáculo altamente disfrutable. Sin olvidar a aquellos fans, hoy veteranos, que entre la década del 70 y comienzos de los 80 bailaron al son de ABBA o se reencontraron con sus canciones en dos películas de culto: «Priscilla, reina del desierto» y «El casamiento de Muriel».
Todo gira en torno a una jovencita, muy enamorada de su novio, que decide celebrar su matrimonio con la secreta intención de conocer a su padre biológico, y para ello invita a tres posibles «sospechosos» con los que su madre, la ex cantante Donna, tuvo una relación furtiva, veinte años atrás.
Ella es una mujer aún joven y muy independiente, pero a la vez llena de resentimiento por un desencuentro amoroso que nunca perdonó y que como se sospecha desde un principio está asociado al padre de su hija (el más pintón de los tres candidatos). La llegada de otras dos invitadas, amigas de Donna, pondrán la cuota de humor necesario para equilibrar los conflictos románticos de esta madre soltera.
La escenografía, luces y puesta en escena son las mismas que se han visto en México, Brasil y España, entre otras ciudades. Y aunque en relación a otros musicales, pueden resultar algo austeras, cumplen su cometido de generar climas y ambientes muy variados, ya sea en escenas nocturnas, diurnas, en interiores o en la playa.
Hay pocas coreografías, pero atrayentes, como la del grupo de bañistas con patas de rana cantando «Lay all your love on me».
Marisol Otero y Paula Reca encaran sus roles de madre e hija con gran sensibilidad y convicción, además de destacarse notoriamente como cantantes. El resto del elenco acompaña sin fisuras; aunque sería de esperar que con el correr de las funciones se logre un mayor dinamismo en las escenas de corte melodramático, a fin de no empañar el carácter gozoso de esta comedia. En este sentido fue un acierto el bonus track del final, con tres temas muy bailables.


Dejá tu comentario