14 de enero 2009 - 00:00

Lanzan, con bendición de Cannes, Mercado criollo

Bernardo Bergeret y Liliana Mazure (Incaa) junto con Jérôme Paillard (Cannes) ayer, durante el anuncio del lanzamiento del Mercado de Cine de Buenos Aires.
Bernardo Bergeret y Liliana Mazure (Incaa) junto con Jérôme Paillard (Cannes) ayer, durante el anuncio del lanzamiento del Mercado de Cine de Buenos Aires.
El director del Marché du Film de Cannes (Mercado del Film de Cannes), Jérôme Paillard, concurrió ayer a dos numerosas reuniones con el medio cinematográfico local en el contexto del lanzamiento del Mercado de Cine de Buenos Aires. Este acontecimiento será el primero que se realice en Capital Federal luego de los limitados y más bien infructuosos alcances que tuvieron los intentos por crear un Mercado dentro del Festival de Mar del Plata, que terminó por levantarse.

Tanto es así que esta nueva iniciativa, bendecida por Cannes, tendrá completa independencia de la muestra marplatense: con una duración de tres días, se iniciará poco después de que concluya Mar del Plata (el 15 de noviembre), y el único y mínimo puente que tendría será la exhibición, dentro del marco del Mercado, de una selección del material latinoamericano que se proyecte en el Festival. El Mercado tendrá stands, pabellones de coloquios, salas de screenings y una videoteca digitalizada con el material a la venta. Además, incluirá como secciones algunas reseñas antes dispersas, como Doc Buenos Aires y Expo Toons.

La primera de las reuniones a las que asistió Paillard fue la presentación oficial del Mercado, en la sede de las antiguas tiendas Harrods (que funcionaría como su sede central aunque posiblemente no la única), reunión presidida por la titular del Incaa, Liliana Mazure, y el gerente de Asuntos Internacionales del mismo organismo, Bernardo Bergeret, a la que asistieron directores, productores, algunos empresarios y funcionarios de distintas áreas del gobierno (Cancillería y Economía podrían estar involucradas en la financiación del proyecto, al menos en su primera edición). La segunda reunión, más específica y reducida, convocó por la tarde a los sectores de la distribución y se realizó en el Enerc, sede de la Escuela de Cine dependiente del Incaa).

Allí se expuso ante Paillard la necesidad de romper con la atomización de la oferta, que suele dañar las chances de venta del material nacional al exterior. Por lo común, la Argentina tiene como representantes de venta a unos pocos agentes que se dividen una parte de los títulos disponibles, pero una gran proporción, que carece de distribuición, intenta ser comercializada por los mismos productores independientes, lo cual termina siendo imposible. La profesionalización del mercado, desde luego, implica que el productor produzca y el distribuidor venda, aunque esos papeles suelen confundirse, y eso no beneficia a nadie.

«Necesitamos generar una demanda internacional sobre nuestra amplia oferta creativa y técnica», dijo al mediodía Liliana Mazure. «Las ventanas al exterior de nuestro cine son internacionales: Berlín, Cannes, Toronto, San Sebastián. Son muy exitosas pero es selectiva la participación de nuestro sector. Necesitamos una ventana latinoamericana al mundo y pensamos que la Argentina está hoy en condiciones de construirla», agregó.

Un poco después Paillard, invitado a subir al estrado, se sumó a esa idea con la conocida apreciación que suele aplicar Europa sobre los cines emergentes: que Cannes ama la «diversidad», y añadió que si bien la Argentina tiene buenas vidrieras de venta en aquellos festivales coincidía en que era necesario «focalizarlo, sin distracciones, en un único acontecimiento también extendido a la órbita latinoamericana».

Paillard calificó la idea de « fenomenal» y le deseó un exitoso debut «porque el cine argentino despierta mucho interés en el mundo», aunque ayer, contra lo que se había previsto en un primer momento, no quedó oficializada la participación concreta y nominal de Cannes en el Mercado argentino. Sin embargo, quien conozca a los franceses, y en especial al generalato de Cannes, sabe que cualquier anuncio que comprometa su nombre siempre es anunciado en casa: lo más factible, entonces, es que el lanzamiento concreto del Mercado Buenos Aires-Cannes se haga en mayo, durante el festival de la Costa Azul.

La voluntad de Cannes por formar partede esta iniciativa no sólo quedó demostrada por la presencia de Paillard, quien en los últimos días estuvo recorriendo Buenos Aires con ojo clínico, incluyendo varios hoteles de la zona, sino también por el reciente paso por Buenos Aires del director del festival, Thierry Frémaux, quienes junto con Gilles Jacob, su presidente, forman ese generalato. «En 30 días tendremos un diagnóstico para ver si llegamos a un acuerdo aún mayor», agregó, sobre este punto, la presidente del Incaa.

Según los primeros trascendidos que recogió este año en el Festival de Roma de octubre último, donde Paillard dejó trascender las primeras versiones de este acontecimiento, Cannes busca consolidar un nuevo polo de mercado para el cine, diferente en geografía, y a seis meses calendario de la realización del festival francés. Su intención también es la de «engalanar» Buenos Aires con banners del encuentro para obtener una mayor repercusión de imagen. El cálculo es que, como piso, concurran a Buenos Aires durante esos tres días al menos 200 representantes acreditados del mercado del cine mundial (esto también fue declarado ayer por Mazure).

La elección de Buenos Aires tiene razones de tipo estratégico para Europa, ya que en América Latina sólo existe un único mercado, el de Guadalajara. Los productores y distribuidores europeos, desde hace ya algunos años, se muestran disconformes con el que hasta no hace demasiado tiempo era el mercado que sentaba las reglas del juego: el American Film Market (AFM), que se celebraba anualmente en febrero en Los Angeles, y que prácticamente regía durante el resto del año los planes de distribución, comercialización y acuerdos de casi todos los territorios.

Europa contaba con otra enorme convención anual de la industria audiovisual, que era el Mifed de Milán, que se celebraba en noviembre. El AFM, en una movida hostil a partir de la crisis del sector a mediados de los 90, decidió mudarse también a noviembre. En poco tiempo, los referentes más importantes del cine dejaron de concurrir al Mifed, que terminó muriendo, y desde entonces el AFM profundizó su tendencia a privilegiar casi únicamente el material cinematográfico y televisivo norteamericano. Desde luego, la gran prueba que deberá demostrar Buenos Aires es si, con el apoyo de Cannes, tendrá el suficiente poder de convocatoria para atraer ese piso de 200 compradores internacionales, muchos de los cuales deberín trasladarse desde el AFM hasta el sur.

Según dejó entender ayer Mazure, en la primera edición de este año muchos de esos distribuidores serán invitados sin cargo, aunque la intención es que en el futuro contribuyan a costear, con el valor de las acreditaciones (que en todos los mercados internacionales son muy elevadas) los gastos organizativos que, en principio, no saldrán exclusivamente del Incaa sino también de otros organismos públicos.

M.Z.

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