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Lanzan, con bendición de Cannes, Mercado criollo
Bernardo Bergeret y Liliana Mazure (Incaa) junto con Jérôme Paillard (Cannes) ayer, durante el anuncio del lanzamiento del Mercado de Cine de Buenos Aires.
Paillard calificó la idea de « fenomenal» y le deseó un exitoso debut «porque el cine argentino despierta mucho interés en el mundo», aunque ayer, contra lo que se había previsto en un primer momento, no quedó oficializada la participación concreta y nominal de Cannes en el Mercado argentino. Sin embargo, quien conozca a los franceses, y en especial al generalato de Cannes, sabe que cualquier anuncio que comprometa su nombre siempre es anunciado en casa: lo más factible, entonces, es que el lanzamiento concreto del Mercado Buenos Aires-Cannes se haga en mayo, durante el festival de la Costa Azul.
La voluntad de Cannes por formar partede esta iniciativa no sólo quedó demostrada por la presencia de Paillard, quien en los últimos días estuvo recorriendo Buenos Aires con ojo clínico, incluyendo varios hoteles de la zona, sino también por el reciente paso por Buenos Aires del director del festival, Thierry Frémaux, quienes junto con Gilles Jacob, su presidente, forman ese generalato. «En 30 días tendremos un diagnóstico para ver si llegamos a un acuerdo aún mayor», agregó, sobre este punto, la presidente del Incaa.
Según los primeros trascendidos que recogió este año en el Festival de Roma de octubre último, donde Paillard dejó trascender las primeras versiones de este acontecimiento, Cannes busca consolidar un nuevo polo de mercado para el cine, diferente en geografía, y a seis meses calendario de la realización del festival francés. Su intención también es la de «engalanar» Buenos Aires con banners del encuentro para obtener una mayor repercusión de imagen. El cálculo es que, como piso, concurran a Buenos Aires durante esos tres días al menos 200 representantes acreditados del mercado del cine mundial (esto también fue declarado ayer por Mazure).
La elección de Buenos Aires tiene razones de tipo estratégico para Europa, ya que en América Latina sólo existe un único mercado, el de Guadalajara. Los productores y distribuidores europeos, desde hace ya algunos años, se muestran disconformes con el que hasta no hace demasiado tiempo era el mercado que sentaba las reglas del juego: el American Film Market (AFM), que se celebraba anualmente en febrero en Los Angeles, y que prácticamente regía durante el resto del año los planes de distribución, comercialización y acuerdos de casi todos los territorios.
Europa contaba con otra enorme convención anual de la industria audiovisual, que era el Mifed de Milán, que se celebraba en noviembre. El AFM, en una movida hostil a partir de la crisis del sector a mediados de los 90, decidió mudarse también a noviembre. En poco tiempo, los referentes más importantes del cine dejaron de concurrir al Mifed, que terminó muriendo, y desde entonces el AFM profundizó su tendencia a privilegiar casi únicamente el material cinematográfico y televisivo norteamericano. Desde luego, la gran prueba que deberá demostrar Buenos Aires es si, con el apoyo de Cannes, tendrá el suficiente poder de convocatoria para atraer ese piso de 200 compradores internacionales, muchos de los cuales deberín trasladarse desde el AFM hasta el sur.
Según dejó entender ayer Mazure, en la primera edición de este año muchos de esos distribuidores serán invitados sin cargo, aunque la intención es que en el futuro contribuyan a costear, con el valor de las acreditaciones (que en todos los mercados internacionales son muy elevadas) los gastos organizativos que, en principio, no saldrán exclusivamente del Incaa sino también de otros organismos públicos.
M.Z.


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