Después del casi el 5% que ganó el Dow la semana pasada, que la actual arrancara con un retroceso del 2,13% (el Dow cerró en 11.397 puntos), fue casi un baldazo de agua fría, al menos para los que apostaban a marcar cuatro semanas consecutivas en suba. ¿Qué tuvimos de nuevo que nos sirviera de excusa para justificar el cambio de humor?. En realidad nada significativo, sin embargo la masa de analistas se refugió en las declaraciones del ministro de finanzas germano respecto de la reunión cumbre del próximo día 23 en la que los líderes de la Unión Europea no serán capaces de anunciar la resolución definitiva de la crisis que afecta a los países comunitarios. Sinceramente... ¿hay alguien con dos dedos de frente que pueda creer que si hace meses/años la dirigencia europea «no da pie con bola», pueda corregir todos sus errores -que desembocaron en la actual crisis- en cinco días? Aun en caso de poder hacerlo... ¿hay alguien con dos dedos de frente que pueda garantizar que esta solución será efectiva y definitiva? De tantas manchas (léase planes de estimulo y saneamiento) el tigre de la crisis ya parece una pantera negra. Con esto no afirmamos que no vaya a haber algún acuerdo que sirva para mejorar la situación y que tal vez los mercados recuperen algo de calma (aunque tampoco lo negamos), pero de ahí a pensar que por arte magia los mercados volverán a la exuberancia de los 90 sin que pase el tiempo suficiente como para que se laman y curen las heridas de los últimos cuatro años, parece un tanto exagerado. A nivel sectores lo peor le tocó al financiero que se desplomó el 3,9%, lo que podría sugerir cierto efecto europeo de no ser porque el desilusionante balance de Wells Fargo (el papel cedió el 8,5%) parece haber sido lo que realmente marcó el ritmo entre los intermediarios del dinero (a nivel de papeles lo peor pasó por Alcoa, retrocediendo el 6,6%, lo que tuvo aun menos que ver con los problemas del Viejo Continente, que tampoco se relacionó con el 0,8% que bajaron en promedio los commodities). Para hoy los desilusionastes números que presentó IBM tras el cierre no parece ser la mejor de las señales (así como el apoyo de Obama a los que protestan en Wall Street).
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