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Mainetti: “Haga lo que haga, siempre hay un tango detrás”
Pablo Mainetti: «Algunos eligen hacer un revival con las orquestas típicas. Otros, preferimos retomar la posta de la experimentación».
Pero hay «otro» Mainetti, que podría asociarse --con cierta precaución semántica-- a la música clásica. Es el que pasó por las clases de Gabriel Senanes, Gustavo Beytelman y Daniel Montes, el que hizo su experiencia en el conservatorio de Badalona en Cataluña, el solista de bandoneón para obras sinfónicas, el compositor de música de cámara y para orquestas grandes, el que disfruta de experimentar. Ese «otro» acaba de editar un disco que presenta hoy en el Teatro 25 de Mayo.
«Yo no siento que haya dos personas diferentes», dice a este diario. «Después de Cataluña, o cuando por un encargo del festival de tango trabajé durante seis meses en París con Beytelman, mi lenguaje se fue abriendo hacia otras cosas. Pero soy siempre el mismo. Casi todas las músicas del disco, salvo una curiosa versión en alemán del tango Duelo criollo, cantado por la suiza Alexandra Prush, fueron trabajos por encargo. El Quijote lo hice cuando fue el aniversario de la obra de Cervantes, Fuga parisina es lo que escribí para el IX Festival de tango trabajando con Beytelman, Raptos fue un encargo de Edgardo Cozarinsky para el Centro de Experimentación del Teatro Colón, y Breaking Silence lo hice para el proyecto Trastango, donde propuse un diálogo entre Astor Piazzolla y Miles Davis.»
Periodista: ¿Pero «Raptos» no era originalmente una ópera?
Pablo Mainetti: Sí, lo es, y esperamos estrenarla el año que viene en el Colón. Se trata de la ópera «Ultramarina», con textos de Cozarinsky. Al enterarse de que estábamos con esto, el último festival de tango me pidió un adelanto, una especie de «work in progress». Entonces armé esta obra en ocho movimientos que está en el disco y en la que decidí que estuviera Cozarinsky recitando.
P: ¿Este tipo de proyectos lo alejan del tango?
P.M.: Al contrario. Yo siento, y si escuchan mi música con atención descubrirán lo que digo, que el tango es la pared que sostiene los cimientos de todo lo que hago. Está siempre ahí, como referencia. Lo que pasa es que en general se piensa al tango en la que todos consideran su época de esplendor. Después de los 40 y 50 fueron pasando cosas -Piazzolla, Salgán, etc.- hasta que en un momento se cortó la cadena. Desde hace unos años, son muchos los que están buscando. Algunos eligieron volver al pasado, hacer un revival con las orquestas típicas. Otros, preferimos retomar la posta de la experimentación. Sé que, para muchos, esto no es tango; aunque creo que el tango está ahí. No estará del modo clásico, pero sí intestinamente. El bandoneón es un instrumento fantástico, con un timbre muy asociado al tango, y lo sigo tocando en estas obras. Yo soy un tanguero y no pienso abandonar mis proyectos del quinteto o del dúo con tenemos con Angeleri. Recuerdo cuando entré a la Orquesta del Tango de la ciudad, hace años, y uno de los directores era Carlos García. Escuchándolo tocar el piano me di cuenta de que detrás de su apariencia de tango clásico, había un sustrato que refería muchas otras músicas. A lo mejor, pasado el tiempo, mi camino es el inverso: en apariencia no lo es, pero el tango está ahí sosteniendo todo.
P: ¿Esto de transformarse en compositor lo sacará de los escenarios?
P.M.: Tampoco. Me gusta tocar, viajar. Disfruto del quinteto, de lo que hacemos con César y también de tocar tango en muchas formas diferentes. A la vez, me gusta tocar el bandoneón con orquesta sinfónica. Pero empiezo a sentir el gusto de ser reconocido como compositor, lo que implica que me encarguen obras, de acá y de afuera. Al menos hasta ahora, el compositor no conseguiría muchas de las cosas que consigue si no fuera por el intérprete.
P: ¿Escribe más allá de lo que usted puede tocar?
P.M.: Si, aunque todavía no tanto. Hice una pieza de piano para Horacio Lavandera. Y hay algo más por ahí.
P.: ¿Cómo sigue su actividad después del concierto del teatro 25 de Mayo?
P.M.: Estoy haciendo una obra, son siete canciones para voz y orquesta, sobre textos de Carriego- que me gustaría grabar con Elena Roger. Además, estamos preparando un disco nuevo con César Angeleri, un proyecto que considero plenamente compartido aunque haya composiciones mías. Tengo que preparar la ópera para el año que viene. Y en el verano, me gustaría pasar un tiempo en mi casita de Mar Azul, un paraíso que me hace agua a la boca cada vez que lo pienso.
Entrevista de Ricardo Salton


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