14 de octubre 2011 - 00:00

Nada nuevo permite mirarnos hacia adentro (II)

Nada nuevo permite mirarnos hacia adentro (II)
(continuación del miércoles) Aun cuando en su esencia el comentario financiero no sea de las piezas de lógica más honestas -en muchos casos rayana a la estupid...- y estemos sujetos a un juego en el que predomina quien mejor vende y no quien vende lo mejor, esto no significa que no existan algunos buenos e incluso muy buenos analistas y reporteros (basta levantar la vista y mirar la columna que precede a ésta o escuchar algún sólido comentarista, como ejemplo). Lo que los une es que no pretenden más que ensayar la más pequeña instantánea de la realidad, a veces comentan algún hecho que tal vez pueda afectar el gran devenir de las cosas (reconociendo que no tienen mucha idea de cuándo ni de si será realmente así) y que no dudan en desafiar todos los días aquel adagio de Wall Street: Si vez un hombre desnudo corriendo desesperadamente por la calle, seguilo porque algo aterrador viene de la otra dirección. Los buenos analistas y comentaristas son la demostración de que es posible hacer reportes financieros razonables, que cuando hay historias que afectaron o podrían afectar al mercado esas historias merecen ser contadas y que cuando no las hay no tiene ningún sentido tratar de inventarlas (excepto que se busque manipular a la gente). Salvo de manera excepcional (realmente excepcional) ninguna noticia explica por sí sola lo que está ocurriendo en el mercado financiero. Los vaivenes del mercado son el resultado de la decisión y los cálculos sobre el futuro por incontables personas; normalmente tenemos entonces millones de explicaciones, o ninguna, y la manera más honesta de acercar la verdad es presentando la mayor cantidad de contextos y ángulos posibles (lo que está limitado por el tiempo y el espacio e implica reconocer que no se conoce esa verdad), para que el lector/oyente decida. Intentar explicar por qué el mercado sube o baja de un minuto, un día o una semana a otra no vale el tiempo gastado. En las últimas 24 horas o el último mes, nada importante cambió en Europa, Estados Unidos o la Argentina. Con un poco de suerte tal vez podamos reflejar qué es lo que pasó en el mercado, pero el porqué, nunca. Ayer el Dow cedió un 0,35% cerrando en 11.478.13 puntos.

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