(continuación del miércoles) Aun cuando en su esencia el comentario financiero no sea de las piezas de lógica más honestas -en muchos casos rayana a la estupid...- y estemos sujetos a un juego en el que predomina quien mejor vende y no quien vende lo mejor, esto no significa que no existan algunos buenos e incluso muy buenos analistas y reporteros (basta levantar la vista y mirar la columna que precede a ésta o escuchar algún sólido comentarista, como ejemplo). Lo que los une es que no pretenden más que ensayar la más pequeña instantánea de la realidad, a veces comentan algún hecho que tal vez pueda afectar el gran devenir de las cosas (reconociendo que no tienen mucha idea de cuándo ni de si será realmente así) y que no dudan en desafiar todos los días aquel adagio de Wall Street: Si vez un hombre desnudo corriendo desesperadamente por la calle, seguilo porque algo aterrador viene de la otra dirección. Los buenos analistas y comentaristas son la demostración de que es posible hacer reportes financieros razonables, que cuando hay historias que afectaron o podrían afectar al mercado esas historias merecen ser contadas y que cuando no las hay no tiene ningún sentido tratar de inventarlas (excepto que se busque manipular a la gente). Salvo de manera excepcional (realmente excepcional) ninguna noticia explica por sí sola lo que está ocurriendo en el mercado financiero. Los vaivenes del mercado son el resultado de la decisión y los cálculos sobre el futuro por incontables personas; normalmente tenemos entonces millones de explicaciones, o ninguna, y la manera más honesta de acercar la verdad es presentando la mayor cantidad de contextos y ángulos posibles (lo que está limitado por el tiempo y el espacio e implica reconocer que no se conoce esa verdad), para que el lector/oyente decida. Intentar explicar por qué el mercado sube o baja de un minuto, un día o una semana a otra no vale el tiempo gastado. En las últimas 24 horas o el último mes, nada importante cambió en Europa, Estados Unidos o la Argentina. Con un poco de suerte tal vez podamos reflejar qué es lo que pasó en el mercado, pero el porqué, nunca. Ayer el Dow cedió un 0,35% cerrando en 11.478.13 puntos.
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