13 de octubre 2011 - 00:00

Nada nuevo permite mirarnos hacia adentro

Nada nuevo permite mirarnos hacia adentro
Hace más de quince años que escribo esta columna intentando reflejar lo que pasa cada día en el mercado norteamericano. Algunas veces, muy pocas, hay historias que pueden explicar una parte lo que ocurrió (en los tiempos que corren éstas suelen tener que ver con el espíritu de rebaño, el rebalanceo de carteras en especial los ETFs, o los programas automatizados de trading). Pero la mayor parte del tiempo no hay una explicación (incluso, los operadores frecuentemente no saben por qué hacen lo que hacen, simplemente cursan órdenes) por lo que en su esencia el comentario bursátil no es de las mejores o más honestas piezas de lógica. Esto no significa que no ocurran un montón de cosas todos los días, que muchas sean interesantes e incluso que algunas -muy pocas- importantes. El problema es que son tantas que el ruido (y el análisis financiero que intenta explicar lo que muchas veces es inexplicable es parte de ese ruido) hace difícil discernir lo trivial de lo relevante. Pero esto no le importa a quienes demandan todos los días estas explicaciones (las que siempre nos hacen sentir mas seguros), de la misma manera que demandan informes sobre otros hechos también que son básicamente aleatorios como los resultados deportivos o el pronóstico del tiempo. Existe un gran mercado para los reportes financieros que alguien siempre llenará (si algo predice las grandes bajas o subas es un incremento del interés de los lectores), porque del otro lado tenemos consumidores dispuestos a comprar lo que ofrezcan los anunciantes. Per se esto no es bueno ni malo (el peligro es que estamos en un juego donde el que vende mejor es quien más vende y no quien vende lo mejor), salvo que la demanda sea satisfecha por alguien no muy honesto, un ignorante o uno de esos atorrantes que parecen aquejados ADD (síndrome de atención dispersa) por los vuelcos de sus comentarios y que en lugar de tratar de desentrañar la causalidad se refugian en la correlación y casualidad (el ejemplo típico: las acciones subieron porque el petróleo bajó, el mercado tal subió porque subió el mercado cual, etc.). Ayer, el Dow trepó el 0,9% cerrando en 11,518,85 puntos. Ténganos paciencia que mañana terminamos este comentario.

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