La medida, que está aún en estudio, afectaría a unos 80.000 palestinos de los más de 370.000 que viven en el municipio de Jerusalén aprobado por el Parlamento israelí, que describe la ciudad como capital "eterna y unificada" de Israel, informaron ayer varios medios locales.
Netanyahu elevó su propuesta hace dos semanas ante su gabinete de seguridad a raíz de la ola de violencia que sacude la región, en la que estuvieron involucrados más de quince residentes de los barrios palestinos de la ciudad, en la parte oriental ocupada por Israel desde 1967 y anexada en 1980.
El estatus de residente permite a la población de esos barrios moverse con libertad por todo el territorio de Israel, a diferencia de la población de Cisjordania, que requiere de permisos especiales.
Según el Times of Israel, la propuesta formaba parte del paquete de medidas estudiado, y luego aprobado en parte por el Gobierno israelí para frenar una ola de terror que comenzó el 1 de octubre, que se cobró en base a una serie de apuñalamientos las vidas de nueve israelíes y un eritreo que fue linchado por ser confundido con un atacante.
En el mismo período murieron 55 palestinos (la mitad de ellos terroristas que actuaron como "lobos solitarios", sin encuadramiento con organizaciones conocidas), y más de un millar resultaron heridos en las incesantes protestas contra el Ejército israelí en Cisjordania y Jerusalén oriental.
"Debemos examinar la posibilidad de cancelar su residencia. Debemos celebrar un debate sobre el tema", dijo Netanyahu a sus ministros según ese medio.
Algunos de los ministros dijeron al Times of Israel y al diario Israel Hayom, alineado con el Gobierno, que se sorprendieron de la idea porque significaría un paso más hacia la división de la ciudad.
"Es una decisión de gran alcance que requiere un referendo, porque supondría entregar territorio" declarado como soberano, dijo en la reunión el titular de Transporte, Israel Katz, en referencia a que la parte este de Jerusalén fue anexada por ley en 1980 y está considerada por la legislación local como territorio soberano israelí.
La resolución parlamentaria de anexión fue rechazada en su día por la comunidad internacional, y de hecho no tiene validez fuera de Israel.
En tanto, el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, definió como "limpieza étnica" la hipótesis del premier. Asimismo, la activista palestina Hanan Ashrawi tildó la propuesta de "inhumana e ilegal" y afirmó que podría perjudicar a "cientos de miles" de personas.
"La estabilidad en la región puede ser alcanzada sólo con la creación de un Estado palestino", indicó.
El tema de Jerusalén es uno de los asuntos centrales en el conflicto de Medio Oriente y los palestinos consideran el este de la ciudad, incluida la Ciudad Vieja, su capital.
Algunas medidas adoptadas por el Gobierno israelí para frenar la violencia del último mes, entre ellas la colocación de un muro de separación en varios de esos barrios, ya habían generado una fuerte polémica a nivel interno por la interpretación que se le podía dar, y obligaron al primer ministro a cancelarla.
Según el Canal 2, la propuesta de revocar la residencia a los palestinos de esos barrios, entre los que se cuentan Yabel Mukaber, Tsur Baher e Isawíe, no fue todavía definida por el gabinete de seguridad.
Sin embargo, sí lo fue la exigencia de revocar la residencia de cualquier atacantes palestino, una posibilidad que ya existe desde 2011 pero que sólo la Corte Suprema puede decidir sobre ella.
| Agencias EF E y ANSA |


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