Entre la deuda subsoberana, la Ciudad de Buenos Aires es una de las que presenta mejor comportamiento crediticio, al punto que el bono Tango no defaulteó en 2001. La deuda emitida por el distrito que comanda Mauricio Macri presenta un rendimiento del 11,8%, cuando hace apenas un trimestre se ubicaba en el 9%. Para títulos que vencen en 2015 y que pagan intereses semestralmente, parece un castigo exagerado.
En el caso de la provincia de Buenos Aires, las tasas son todavía más altas. El bono que también vence en 2015 rinde un 14,1%, casi 3 puntos más que la deuda nacional de similar duración. En la medida que el riesgo-país tienda a caer, también esos papeles irán recuperando espacio. La deuda emitida por Córdoba presenta diferencias: la que fue emitida con garantía de coparticipación presenta un rendimiento del 11,8%, la que en cambio no tiene esta protección sube a más del 14%.
Entre los títulos provinciales, los de menos rendimiento pero claramente más seguros se encuentran en Neuquén y Chubut (que hace dos años emitió un fideicomiso para tomar deuda en el exterior). Ambas colocaron con garantía de regalías hidrocarburíferas, algo muy valorado por el inversor, ya que baja sustancialmente el «riesgo-país» de estas colocaciones. Ambos rinden poco más del 7,5% anual en dólares.
En EE.UU.
Estos rendimientos pueden parecer bajos, pero no lo son, considerando que la tasa en los Estados Unidos se ubica en mínimos históricos. Hoy un bono del Tesoro norteamericano ofrece una tasa inferior al 2% anual.
Entre los bonos corporativos también las diferencias son grandes: los más afectados son los emitidos por empresas de servicios públicos, pero también algunos emisores que defaultearon en la crisis de 2002 resultan castigados. En cambio, aquellos emisores que tienen mejor comportamiento crediticio conservan tasas más bien bajas.
Éste es el detalle de las principales emisiones del mercado:


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