Casi como una caricatura de mercados, lo que al inicio de semana mostró a la caravana de los índices partida al medio y formando un grupo americano y otro europeo, de muy distinto signo en los saldos, ayer se dibujó esquema similar pero cambiando el estado entre ganadores y perdedores. Europa, buscando una nueva esperanza en reuniones pactadas en la «eurozona» (que habrían de dedicarse a dar respaldos, euros mediante, a los varios heridos y contusos) pudo salir de la secuencia de dos ruedas asumiendo bajas, para registrar resultados positivos. Sin mucho para emocionar aunque sirviendo para mostrar otra actitud. A cambio de ello, por Wall Street el viento sopló a la inversa, ahora con datos que reflejan debilidades empresarias, haciendo su propio juego y bajando el 0,63%. Soportó bien San Pablo, para culminar «neutro» después de diluir negativos. Y lo mismo hizo el Merval para cerrar con leve 0,14% -en descenso- y abonar el «combo» de los americanos que, en la víspera, no tuvieron avances. Diferencias de dos por una -en favor de las alzas- con «40» papeles bien por «19» en contra. El Merval haciendo piso de «2723» puntos, con máximo en «2774» y concluyendo en los «2735» (volviendo casi al cierre del martes). Se precisó bastante propulsión de órdenes para poder ampliar asimilación en los momentos más expuestos. Y llegando a los $ 70 millones de efectivo, claramente en ascenso respecto de fechas anteriores Grupo Galicia -en baja del 1,6%- más la levedad de Petrobras y Tenaris, fijaron una suerte de «ancla» para pretensiones de ir a nueva ofensiva. Europa atendiendo su juego, América en el suyo, los chinos por su lado... dispersión pura. Y la Bolsa, un boceto.
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