31 de agosto 2012 - 00:00

Praga y su fascinante barrio judío

De estilo morisco, la sinagoga del Jubileo es una de las más coloridas de Praga.
De estilo morisco, la sinagoga del Jubileo es una de las más coloridas de Praga.
Al recorrer la ciudad de Praga se puede tener la sensación de estar caminando por el interior de una gran obra de arte. Cada calle y cada esquina parecen tener algo para decir, algo así como una intención estética o una sensibilidad que ganan aún más dramatismo en los barrios más antiguos, como es el caso de Josefov, el «quartier» judío ubicado en el norte de Stare Mesto, la parte vieja y más pintoresca de la capital de la República Checa.

La presencia de los judíos en Praga se remonta a la Edad Media, cuando en el último tercio del siglo XIII fundaron lo que hoy se conoce como Ciudad Vieja y comenzaron a definir los límites del gueto. El nombre de Josefov se debe a que el emperador Josef II promovió reformas que mejoraron las condiciones de vida de los judíos.

Al caminar hoy por las arterias más importantes -Parizska, Maiselova, Siroka- se lo hace ante ornamentadas y bellas fachadas neorrenacentistas, neobarrocas y art nouveau, en un espacio que hoy está dominado por el turismo, que mantiene las viejas sinagogas, aun a pesar del avance de construcciones modernas a partir del siglo pasado.

Se trata de un conjunto arquitectónico y monumental sin igual en Europa del Este, que sostiene aún parte de la fisonomía del gueto, con calles estrechas y los edificios y espacios de mayor valor afectivo e histórico que conforman el llamado Museo Judío de Praga.

El barrio judío puede recorrerse a pie durante una tarde, paseando por las calles que se encuentran entre la Plaza de la Ciudad Antigua y el río Moldava.

Después del famoso Puente de Carlos y el Castillo, el viejo cementerio judío es el sitio más visitado de Praga. Es uno de los mejor conservados de Europa y la lápida más antigua pertenece a Avigdor Kara, con fecha de 1439. La imagen del cementerio es impactante, ya que posee las lápidas amontonadas y ubicadas en forma despareja debido a que fue remozado con tierra varias veces. Allí fue enterrado el Rabino Loew, creador de la famosa leyenda del Golem.

Actualmente existe un nuevo cementerio, de 1891, fuera de la zona del barrio judío, donde se puede visitar la tumba del escritor Franz Kafka.

La visita amerita luego un completo paseo por los templos. La sinagoga Pinkas se encuentra en la entrada del cementerio judío, fue fundada en 1479 y lleva inscriptos en sus paredes los nombres de 77.297 judíos checos asesinados por el régimen nazi. Incluye también una colección de dibujos hechos por niños que estuvieron en el campo de concentración de Terezín. Fue fundada por el rabino Pinkas, uno de los ricos miembros de la comunidad judía local.

De fines del siglo XVI es la sinagoga Maisel, que sufrió un incendio en 1689 y luego fue reconstruida con estilo barroco para después, a fines del siglo XIX, volver a ser remodelada, esta vez siguiendo los dictados del neogótico. Allí se atesora desde 1960 una colección de objetos utilizados por judíos, tales como libros, ornamentos, telas, platería, etc. El nombre de esta sinagoga se debe al alcalde Mordecai Maisel, responsable de la construcción de muchos de los monumentos en el barrio judío de Praga, tales como el Ayuntamiento y la sinagoga Alta.

La Española es una sinagoga de decoración morisca, que recuerda a la Alhambra granadina. Fue construida en 1868 y guarda en su interior una exposición sobre la vida de los judíos durante las últimas décadas. Se ubica en el sitio de la casa judía de oración más antigua de Praga y fue diseñada por Vojtech Ignatz Ullmann, mientras que el interior y los vitrales estuvieron a cargo de los arquitectos A. Baum y B. Munzberg y se concluyeron en 1893. Bajo el nazismo y el comunismo cayó en estado de abandono, pero fue puesta en valor y reabierta en su 130 aniversario. Actualmente se la suele utilizar para conciertos de música clásica.

De 1694 es la sinagoga Klausen, que también se encuentra cerca del cementerio y contiene una vasta colección de textos en hebreo y dibujos de los niños de Terezín.

La sinagoga Alta fue construida en el siglo XVI. Posee dos pisos, en el más alto de los cuales alberga una colección de telas, cortinas y objetos de plata, mientras que en la planta baja funciona una pequeña tienda de recuerdos.

La sinagoga Vieja-Nueva data de 1270 y es, entre las activas, la más antigua de Europa y es además uno de los primeros edificios góticos de la ciudad. Originalmente fue llamada La Nueva o Gran Shul, para distinguirla de una aún mayor que fue demolida en 1867; pero cuando nuevas sinagogas fueron construidas en el siglo XVI, se hizo conocida como la sinagoga Vieja-Nueva. Sigue siendo un centro activo de culto para la comunidad judía de Praga, aunque fuera de lo que se conoce como el Museo Judío. Allí cuelgan los restos de una bandera roja con la estrella de David que fue regalada por el emperador Fernando III a los judíos por su ayuda para detener una invasión de los suecos en 1648, en el final de la Guerra de los Treinta Años.

Finalmente se puede citar la sinagoga del Jubileo, que también posee estilo morisco, con una fachada muy colorida y atractiva. Es de 1906 y no integra el conjunto de sinagogas históricas de Praga y tampoco se encuentra dentro de Josefov, pero merece una visita.

Pablo Domini

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