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Reapareció Bordón y pide cargo en el PJ
José Bordón
Periodista: ¿Qué piensa de la amenaza creciente del narcotráfico en Latinoamérica?
José Octavio Bordón: Ese tema necesita un abordaje diferente, integral, porque ser incapaces de terminar con el consumo en países como Estados Unidos y Europa, que tienen Estados más organizados, y poner toda la responsabilidad sobre los países productores o de tránsito me parece un error. Además, instalar esto en medio de un debate sobre cómo se resuelve una difícil crisis en la región -Honduras u otra el día de mañana- no me parece conveniente.
P.: ¿El Gobierno argentino es consciente de la dimensión del problema?
J.O.B.: No estamos ante un escenario de la gravedad de otros países donde el narcotráfico enfrenta el funcionamiento del Estado. Pero si en países importantes ha avanzado tanto y sabiendo que, como en los vasos comunicantes, cuando se pone presión en un lado, actúan en otro, esto obliga a una acción muy atenta y organizada. Hemos dejado de ser un país de tránsito, se ha extendido el consumo, hay algunas estructuras articuladas con procesos de producción y ha habido un accionar, aunque sea marginal, de bandas vinculadas al narcotráfico internacional. Cada país debe prepararse, pero, insisto, ésta es una fuerza transnacional que necesita estrategias conjuntas. La región debe unirse, pero no a partir de políticas que nos vengan desde el centro, poniendo toda la responsabilidad en países más débiles, sino con una nueva estrategia global en la que cada parte haga su esfuerzo.
P.: Barack Obama elogia a los presidentes de Brasil y de Chile. ¿La nueva administración estadounidense está ignorando al Gobierno argentino?
J.O.B.: Brasil tiene un peso regional e internacional ganado en décadas de trabajo, con excelente liderazgo, con un crecimiento industrial, tecnológico y económico muy importante. Chile no tiene el peso ni el liderazgo de Brasil, pero desde el regreso de la democracia vivió veinte años de funcionamiento muy estable y racional. En la Argentina vamos a tener que trabajar mucho para construir ese tipo de institucionalidad y continuidad. El gran problema de la Argentina es su tremenda volatilidad económica y financiera, en parte producto de la incapacidad de tener políticas de Estado y de consenso. No se trata de conseguir una reunión o no, sino de ser capaces de construir un país con mayor diálogo, convivencia y visión de largo plazo. Esta realidad no se cambia con gestos sin sustento destinados a la opinión pública, sino con una construcción permanente. Hay una cantidad de políticas que no son de un Gobierno, que nos hacen respetables, como la no proliferación de armamentos, nuestra vocación por la paz, nuestro papel muy importante en la producción de alimentos, pero no tenemos continuidad ni visión estratégica de la conducción política del país en estos temas. Se sobreactúan alineamientos que nadie nos pide o confrontaciones que a nadie ayudan y esto no genera confianza. Ahí está el eje del problema.
P.: ¿Es posible un Pacto de la Moncloa en la Argentina?
J.O.B.: La enseñanza de lo que ahora cumple un año -el conflicto agropecuario- es que la Argentina necesita un desarrollo integral con la conciencia de que sin el campo no puede haber crecimiento, pero que el campo solo no puede edificar una Argentina moderna. Otra enseñanza es que los argentinos, pasadas las crisis, no quieren políticas de confrontación. Esa política tan confrontativa desgastó muchísimo la legitimidad del Gobierno, que ha sufrido claramente una derrota político-electoral. Ahora bien, aún mantiene mayoría en el Senado y es primera minoría en Diputados y, por otro lado, hay mucha gente en la oposición que quisiera ponerse de acuerdo. Así que si a eso llamamos Pacto de la Moncloa, es factible.
P.: ¿Puede reunificarse el justicialismo?
J.O.B.: Aunque no tengo quizás el protagonismo del pasado, aspiro a ser parte de una reunificación, pero no para medir los tantos entre dirigentes, sino para una actualización del justicialismo que dé respuesta a los problemas nuevos del país y la región. Si es para ver qué dirigente tiene mejor imagen y acá no pasó nada y seguimos sin debate, con una agenda light, mientras los problemas de la sociedad son profundos y complejos, eso sería reducir al justicialismo a un aparato electoral, y yo soy muy respetuoso de las elecciones, pero la política necesita ideas, propuestas y capacidad de gestión. La clave es formular una estrategia de mediano y largo plazo de crecimiento sostenido con inclusión social en un marco de grandes libertades públicas y privadas y de convivencia.
Entrevista de Claudia Peiró


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