14 de mayo 2014 - 00:00

Semprún, una vida extraordinaria

Semprún, una vida extraordinaria
Jorge Semprún ,"Vivir es resistir" (Bs.As., Tusquets, 2014,197 págs.)

Jorge Semprún
fue un hombre extraordinario con una vida extraordinaria. Decir que fue escritor, novelista, guionista, ensayista, partisano y político es un pobre retrato, tratándose de un aristócrata que se afilió al Partido Comunista para combatir al nazi-fascismo como partisano y que más tarde fue expulsado del P.C. "por divergencias". Un descendiente de miembros de la Corte que se indignaba de que sus ancestros hubieran tenido una cédula de "pureza de sangre" y que no pudo dejar de reír frente al rey Juan Carlos I cuando le dijo: mi abuelo fue Presidente de Gobierno durante el reinado de su abuelo y, mire usted, ahora Felipe González me hace Ministro de Cultura del suyo.

Fue ese español que escribía en francés y al que Bernard Pivot pide que lo saquen de esa tumba del pueblito de Saine-et-Marne, donde fue enterrado envuelto en la bandera de la República Española, y se trasladen sus restos al Panteón "porque es el templo republicano que tiene como divisa: a los grandes hombres, la patria, Francia agradecida".

La vida extraordinaria de Jorge Semprún hizo que sus premiadas novelas y autobiografías estuvieran marcadas por sus peripecias vitales. Ahí están las que detallan lo sucedido en 1943 a partir de que es denunciado, detenido, torturado y deportado al campo de concentración de Buchenwald. Fruto de esa terrible experiencia son los libros "El largo viaje", "La escritura y la vida", "Aquel domingo", "Viviré con su nombre, morirá con el mío". Del mismo modo su expulsión de ese Partido Comunista al que entró para combatir desde la clandestinidad la dictadura de Francisco Franco, lo impulsó a escribir la "Autobiografía de Federico Sánchez", que era su nombre de combate. Su popularidad creció con su labor de guionista, donde supo transmutar hechos históricos en emociones como en "La Guerra ha terminado" y "Stavisky" de Alain Resnais, "Z" y "La confesión" de Costa-Gavras, "Las rutas del sur" de Joseph Losey, entre otras. Algo de todo eso está en "Vivir es resistir".

El 11 de abril de 2010, un año antes de su muerte, Semprún acepta pronunciar un discurso en Buchenwald en el 65 aniversario de la liberación. Lo dice en alemán y hace la apología de los dos oficiales estadounidenses que entraron a liberar el campo y que eran de origen judío. Texto que enriquece estas páginas. En ese viaje es acompañado por Frank Appréderis, que filmará una semblanza suya para la televisión francesa, mientras trabajan en una posible película que se llamaría "Le Temps du silence". En diálogo con el cineasta Semprún comenta su forma de ver la literatura, su relación con la ficción, cómo utiliza los hechos vividos, sus relaciones familiares y sociales. Cuenta cómo la clandestinidad lo hizo fanático del fútbol, su amistad con cineastas, artistas, filósofos, el sentido de la resistencia como modo de reestablecer la democracia.

El internacionalista con el paso de los años se ha vuelto un fervoroso europeísta, y en apoyo de esos Estados Unidos de Europa soñados alguna vez por Víctor Hugo, en 2002 impartió tres memorables conferencias en la Biblioteca Nacional de París, donde habló sobre el filósofo Edmund Husserl, el historiador Marc Bloch y el escritor George Orwell.

M.S.

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