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Serrat y Sabina renovaron en el Luna su romance con el público
Los años pasan: Joan M. Serrat (68) y Joaquín Sabina (62) iniciaron su maratónica serie de 18 Luna Park con «Dos pájaros contraatacan».
Sabina debió ser parte de una lejana gira que Serrat finalmente compartió con Ana Belén, Víctor Manuel y Miguel Ríos. Pero si esa vez no pudo ser de la partida, terminaron armando en 2007 una sociedad que también pasó por nuestro país. Ahora, liberados de enfermedades varias que los complicaron en los últimos años, los españoles -que dicen, reiteradamente, compartir su amor por la Argentina, y especialmente por Buenos Aires- organizaron otro proyecto conjunto que incluye nuevo disco, «La orquesta del Titanic», y una muy extensa tournée internacional que arrancó hace pocos días en Salta y que acaba de debutar en la que será una enorme seguidilla de 18 Luna Park.
Si algo no podría discutirse, es que estos señores, ya grandes y con muchas suelas gastadas en los escenarios, están varias veces de vuelta. Han escrito unas cuantas de las mejores canciones en nuestro idioma -Serrat sumó su valioso repertorio en catalán, algo apartado por el momento-. Han cosechado buenas ventas y un amor y una admiración que, particularmente por aquí, es absolutamente indisoluble. Han cantado con la guitarra al hombro o se han acompañado con bandas más numerosas, más «orquestales» a veces, más pop en otras oportunidades. Y, a esta altura, no tienen por qué seguir dando ningún examen.
El comentario viene a cuento porque son unos cuantos los que los cuestionan por haber banalizado sus propios discursos y armado un show que está pensado más para el entretenimiento -y por cierto lo logran- que para la emoción, más para la diversión que para el pensamiento, más para disfrutar de un buen rato -por unas tres horas- que para irse reflexionando «sobre la vida».
Con ese planteo más «liberal» sobre sus propias historias, juegan pasos de comedia sobre el escenario, se burlan de sus respectivas supuestas incapacidades físicas -muy especialmente en lo sexual-, hacen algún comentario ácido sobre Roger Waters, se «lookean» de un modo que hubiera sido impensable para el Serrat de otras épocas -sorprende su remera con la inscripción Hit Me With Music-, mezclan unas cuantas canciones viejas de diferentes épocas, suman varias del nuevo disco, se intercambian temas referenciales y pasan un poco por encima composiciones que, en otras épocas, se «leían» mucho más dramáticamente.
En buena forma ambos. Divertidos como actores de stand-up, aun en el estilo de los chistes. Recordando piezas maravillosas como «Mediterráneo», «De cartón piedra», «Y sin embargo», «19 días y 500 noches», «Eclipse de mar», «Señora», «Amores que matan», «Para la libertad», «Cantares», «Aquellas pequeñas cosas», «Y nos dieron las 10», etc. Con una puesta que incluye pajarracos que hablan con sus voces desde la pantalla. Con una Orquesta del Titanic que es una topadora musical, que tiene sus pilares en los «serratianos» Miralles y Kitflus y en los «sabinescos» García de Diego y Varona, y que incluye dos bellas y sexys coristas. Y con un show que, pese a la extensión, no decae en su nivel de entretenimiento.
«Dos pájaros contraatacan». Presentación de «La orquesta del Titanic». Actuación de J. Sabina (voz, guitarra) y J. M. Serrat (voz, guitarra). Con R. Miralles (teclados, arreglos), P. Varona (guitarra, voz), D. Palau (guitarra), A. García de Diego (guitarra, voz), P. Barceló (batería), V. Merlo (bajo), J. Pérez Sagaste (saxo, clarinete), J. Mas «Kitflus» (teclados, programación), M. Barros (coros) y L. Calero (coros). (Luna Park; 17 de marzo; continúa hasta fines de abril).


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