El ataque fue ordenado por el secretario de Defensa, Ashton Carter, luego de haber recibido información sobre "una inminente ejecución en masa". En la operación, sin embargo, murió un soldado: es la primera víctima estadounidense en la campaña lanzada por la coalición internacional contra los yihadistas en Irak y en Siria, y la primera luego del retiro de los marines de Bagdad decidido por el presidente Barack Obama en 2011.
El ataque coordinado de los estadounidenses, según una primera reconstrucción, fue lanzado en la madrugada cerca de la ciudad iraquí de Hawija, zona rica de petróleo, en el noreste del país, por pedido del Gobierno kurdo de esa región.
Las fuerzas especiales estadounidenses intervinieron en apoyo de los peshmerga y del Kurdistán iraquí, descendiendo de helicópteros, mientras operaciones aéreas tomaron con objetivo las vías de comunicación para impedir el flujo de refuerzos.
El objetivo era atacar una prisión usada por los terroristas donde los prisioneros estaban encadenados a los muros. En el intercambio armado con los yihadistas, que duró al menos dos horas, murió el marine.
El Pentágono confirmó la liberación de 70 rehenes, entre ellos miembros de las fuerzas iraquíes, pero no precisó si en su mayoría se trata de kurdos como fue reportado en un primer momento.
En el golpe fueron abatidos varios milicianos mientras que otros cinco fueron capturados, además de la recuperación de aquello que el Gobierno estadounidense definió como "un tesoro de preciosas informaciones sobre la organización terrorista".
"Los rehenes debían ser ajusticiados el jueves, luego de las plegarias", revelaron fuentes iraquíes, que agregaron que la fosa para sepultarlos ya había sido excavada.
| Agencias ANSA, AFP y Reuters |


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