Curioso el resultado que arrojó el total semanal de nuestro mercado, que inclusive dio el hándicap de contar con una rueda menos. Al cabo de las cuatro sesiones, a todo vapor y que no supo de treguas, alcanzó un incremento -en las líderes ponderadas- del 16,8%. Una cifra similar a lo que perdiera el Merval en el terrible tránsito de setiembre. Como para decir, con total autoridad estadística, que en este caso una sola semana equivalió a todo un mes. Y de tal forma, el indicador principal se recompuso hasta concluir en zona de 2.717 puntos -habiendo partido del cierre anterior en los 2.596- tras haber hecho piso en los 2.598, para ensayar una remontada de la cuesta. Hasta hacer coincidir máximo y cierre del día (que siempre califica, por sí solo, el carácter muy firme y alcista de una rueda).
En el exterior, lo de siempre, pero con algunos adornos nuevos de los ingeniosos «hacedores» de estímulos. Como para decir que todo lo malo que pudiera invocarse ya estaba «descontado», afirmándose en uno de los datos menores de los Estados Unidos, las ventas minoristas, para salir otra vez en aumento. Por tal escalera subieron los europeos, el Dow Jones se anotó con el 1,45%, quedando más sobrio el Bovespa y su simple 0,72%. Frente a ellos, relució el Merval sumando un 4,6% a su estupenda acumulación de la semana. Diferencias de 61 alzas por sólo 5 bajas, con marco apropiado de volumen en los $ 72 millones. La semana: el Dow Jones acumuló a favor casi el 5%, el Bovespa más del 7%, pero el indicador Merval los dejó por el camino con el mencionado casi 17%. Y quedó todo dicho. La Bolsa, fastuosa.
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