La compra de electrodomésticos en Argentina incorpora una nueva variable que puede hacer una diferencia en el gasto de los hogares: el cambio en las etiquetas de eficiencia energética, que desde el 5 de marzo de 2026 utilizan una clasificación de A a G para identificar los equipos según su rendimiento. La modificación reemplaza las antiguas denominaciones A+, A++ y A+++, y busca facilitar la comparación del consumo eléctrico antes de realizar una compra.
Nuevas etiquetas de los electrodomésticos: cómo elegir los que consumen menos electricidad y ahorrar en la factura
Desde marzo rige un nuevo sistema de etiquetado energético que reemplaza las categorías A+, A++ y A+++ por una escala de A a G. En un mercado donde los electrodomésticos ocupan el segundo lugar en facturación online, conocer el consumo en kWh permite comparar modelos y reducir el gasto eléctrico del hogar.
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La nueva clasificación energética permite comparar la eficiencia de los electrodomésticos y conocer cuánto consumen antes de comprarlos.
La actualización adquiere relevancia en un mercado donde los electrodomésticos tienen un peso importante dentro del consumo. Según el Estudio MID Term 2026 de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), Electro (Línea Blanca) fue el segundo rubro con mayor facturación del comercio electrónico argentino durante el primer semestre del año, solamente por detrás de Alimentos y Bebidas. El sector integra productos de uso cotidiano, como heladeras, lavarropas y otros equipos que pueden tener una incidencia significativa en las facturas de electricidad.
En el marco del Día Mundial del Ahorro de Energía, especialistas de la compañía tecnológica LG destacaron la importancia de observar no solamente la categoría energética de cada producto, sino también su consumo real, expresado en kilovatios hora (kWh). La diferencia entre dos equipos de características similares puede representar un ahorro acumulado durante varios años de utilización.
Cómo funciona la nueva etiqueta energética de A a G
El nuevo sistema está establecido por la Resolución 438/2024 de la Secretaría de Industria y Comercio, con sus modificaciones posteriores, y comenzó a aplicarse obligatoriamente desde el 5 de marzo de 2026 para los productos alcanzados por la normativa.
La clasificación busca ofrecer información clara sobre el nivel de eficiencia de cada aparato.
En la escala general, la letra A representa el mayor nivel de eficiencia energética, mientras que la G identifica al de menor rendimiento. Las categorías intermedias permiten diferenciar el comportamiento de los distintos modelos.
El objetivo es que los consumidores puedan identificar cuáles son los equipos que utilizan menos energía para ofrecer prestaciones equivalentes.
La normativa también establece que los datos de eficiencia deben estar disponibles de manera visible en los canales de comercialización, incluidos los puntos de venta y las plataformas digitales.
Por lo tanto, la etiqueta se convierte en una herramienta para comparar opciones antes de concretar la compra, especialmente en electrodomésticos que permanecerán conectados o se utilizarán frecuentemente.
¿Qué pasa con los electrodomésticos que antes tenían etiqueta A+++?
Uno de los principales interrogantes entre los consumidores es qué ocurre con los equipos que estaban clasificados como A+, A++ o A+++.
La actualización de las categorías responde a un reescalado de los niveles de eficiencia y no necesariamente a una modificación en el consumo de cada aparato.
Por ejemplo, un electrodoméstico que anteriormente estaba identificado como A+++ puede aparecer con una nueva clasificación sin que su funcionamiento haya cambiado.
Esto significa que no es correcto comparar directamente una categoría de la escala anterior con una de la nueva, porque los criterios de clasificación pueden ser diferentes.
Tampoco existe una equivalencia universal que permita afirmar que todos los electrodomésticos anteriormente clasificados como A+++ pasarán automáticamente a ser A.
La recomendación es comparar productos que utilicen el mismo sistema de etiquetado y revisar siempre el consumo energético informado por el fabricante.
Además, la normativa contempla un período de transición para productos con etiquetas anteriores. El cese de comercialización de unidades con etiquetas obsoletas está previsto para marzo de 2028.
Cuánto se puede ahorrar de electricidad al elegir un electrodoméstico eficiente
La categoría energética funciona como una referencia, pero el dato más importante para estimar cuánto costará utilizar un electrodoméstico es su consumo en kWh.
Para comprender la diferencia, puede utilizarse un ejemplo con dos equipos de características equivalentes.
Si una heladera consume 300 kWh por año y otra necesita 200 kWh durante el mismo período, el segundo modelo utiliza 100 kWh menos anualmente, lo que representa una reducción del 33,3% frente al primero.
Esa diferencia puede convertirse en un ahorro económico cuya magnitud dependerá del precio de la electricidad que pague cada usuario.
El costo final estará condicionado por la tarifa vigente, el esquema de subsidios que corresponda y los cargos aplicables en la factura.
Por eso, elegir un electrodoméstico más eficiente puede generar un beneficio económico que se acumula durante toda su vida útil.
Sin embargo, no existe un porcentaje de ahorro garantizado simplemente por comprar un producto de categoría A.
El consumo también depende de la capacidad del equipo, sus características tecnológicas, la frecuencia de uso y las condiciones en las que funciona.
El código QR: qué información permite consultar antes de comprar
Otra novedad del etiquetado energético es la incorporación de un código QR que facilita el acceso a información técnica adicional.
Al escanearlo, el consumidor puede consultar datos del modelo, como su consumo energético, capacidad y nivel de ruido, cuando corresponda.
La información también puede incluir los ensayos realizados y las características utilizadas para determinar la clasificación del producto.
Según la normativa argentina, el código QR debe dirigir a un sitio gestionado por el fabricante o importador, donde se publica la información técnica exigida para cada modelo.
Esta herramienta permite ampliar los datos disponibles más allá de la letra que aparece en la etiqueta y resulta útil cuando se comparan electrodomésticos de distintas marcas.
Heladeras y aires acondicionados: cuánto puede influir la tecnología
Además de la clasificación energética, los avances tecnológicos permiten mejorar el rendimiento de determinados aparatos.
En el caso de las heladeras, LG destaca que algunos de sus modelos equipados con tecnología Smart Inverter pueden reducir el consumo de energía hasta un 36%, bajo condiciones específicas de comparación. Esta tecnología permite regular el funcionamiento del compresor de acuerdo con las necesidades de refrigeración.
En los aires acondicionados, la compañía señala que determinados equipos con tecnología Dual Inverter pueden alcanzar ahorros de hasta un 70% frente a modelos LG sin tecnología inverter, también bajo condiciones específicas de ensayo.
Estas cifras corresponden a comparaciones realizadas sobre productos y condiciones determinados. Por lo tanto, no implican que cualquier heladera o aire acondicionado inverter vaya a consumir automáticamente un 36% o un 70% menos, ni que esos porcentajes estén asociados a una determinada letra del etiquetado.
Para evaluar el ahorro de manera más precisa, es necesario observar los datos energéticos del equipo que se desea comprar y compararlos con los de otro de prestaciones similares.
Qué mirar antes de comprar un electrodoméstico para gastar menos luz
La eficiencia energética puede ser un criterio importante para elegir un nuevo aparato, especialmente cuando se trata de productos de utilización intensiva.
Comprar un electrodoméstico más grande de lo necesario puede incrementar el consumo absoluto de electricidad, incluso cuando pertenece a una categoría de eficiencia elevada.
También es importante considerar la frecuencia de utilización. En una heladera, que funciona durante todo el año, las diferencias de consumo pueden acumularse de manera considerable. En un aire acondicionado, el gasto dependerá especialmente de las horas de uso y de las condiciones de funcionamiento.
El mantenimiento y la utilización adecuada de los aparatos también influyen sobre el rendimiento energético.
La reducción del consumo eléctrico, además de representar un beneficio para el presupuesto familiar, contribuye a disminuir la demanda de generación de energía y puede reducir las emisiones asociadas.
Con la implementación del nuevo etiquetado, los consumidores cuentan con más información para evaluar el costo energético de sus compras. La clave es no quedarse solamente con la letra de clasificación, sino comparar cuánta electricidad necesita cada aparato para brindar una prestación equivalente.

