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27 de marzo 2009 - 00:00

Acción de videojuego

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«Max Payne» (EE.UU., 2008; habl. en inglés). Dir.: J. Moore. Int.: M. Wahlberg, M. Kunis, B. Bridges. AVH.
Los videojuegos se han convertido en una gran fuente de inspiración para Hollywood, aunque los resultados sean casi siempre insatisfactorios. Max Payne es un detective que, tras el irresuelto asesinato de su esposa, es relegado a un trabajo de escritorio, pese a lo cual, él continúa con la pesquisa. En su investigación toma contacto con una extraña secta de drogadictos. Casi todos los nombres relacionados con la droga en cuestión están inspirados en la mitología nórdica, y así, la farmacéutica que la fabricó se llama Aesir, los adictos se tatúan alas de valquirias y su refugio se llama Rag Na Rok. La droga, desarrollada para crear súper soldados, genera alucinaciones que pueden llegar a enloquecer al usuario. Payne poco a poco descubre la verdad detrás de las apariencias y, en un apoteótico final, se transforma él mismo en consumidor para completar su venganza. Buenos efectos y mucha acción.
H.M.

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