Ulrich Matthes (el Goebbels de «La caída»), protagoniza «El noveno día», inteligente ficcionalización de un hecho real de la Alemania nazi, que dice cosas trascendentes sin remarcarlo.
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Para no imaginar más de la cuenta, el veterano director La Iglesia está entrampada. Hoy es fácil reprochar su actitud «demasiado prudente» en esas épocas. Pero cuando el obispo de Holanda reclamó contra los nazis éstos respondieron mandando 40.000 holandeses a la muerte. Este hecho no lo recuerda en la película un prelado acomodaticio o cobarde, sino justamente el obispo que se niega a conciliar con ellos, pero entiende a quienes sí lo hacen. A la vez, los nazis también están entrampados. No pueden, de buenas a primeras, tratar a sus vecinos arios como si fueran rusos comunistas. Aunque, claro, la paciencia tiene un límite.
Así llega el noveno día. Urge tomar una decisión. Queda bien decir que el cura debe dar testimonio de su fe. ¿Pero podrá física y moralmente sostener ese testimonio? La angustia del pastor por sus ovejas, la fiebre de esos días infernales, se reflejan en el rostro del agónico protagonista. Detalle admirable, quien lo encarna es
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