• «A todo culorr», el nuevo programa de Alfredo Casero en «Canal 13», resultó un nuevo delirio, cosa que si hiciera reír no estaría mal, pero además de ser caótico, careció absolutamente de gracia. Tan mal le fue en rating y calidad que ya lo levantaron de la programación de la semana que viene y evalúan darle un espacio el fin de semana. En el debut hubo naves extraterrestres, psicodelia con espirales, la cabeza de un elefante, corazones burbujeantes, Leticia Brédice -cuándo no-, como una celebrity de TV desquiciada, Diego Ripoll en el papel de un miope víctima de alienígenas y demás ocurrencias sin rumbo ni el menor ingenio como para arrancar, aunque más no sea, una tímida sonrisa. Desaprovechó Casero en el canal del monopolio la oportunidad de volcar a su favor la falta de ideas que hay en la TV de verano. Se habría destacado con algo medianamente entretenido y original pero falló. Con sólo recordar el corto mudo llamado «Malabarismos y picadetes», donde unos malabaristas intercambiaban salamines, quesos y aceitunas voladoras, basta para extrañar al Casero de «Cha Cha Cha» o al asombroso actor que demostró ser en unitarios como «Locas de amor», «Vulnerables» o «Sin código». Hasta se lo prefiere cantando «Shimauta» en japonés o «Yo como pizza», delirios también, pero más llevaderos.
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• El hueco que deja el Alfredo Casero programa de Casero resolvieron llenarlo con la repetición del capítulo de «Botines» inspirado en el robo al banco en Recoleta realizado por boqueteros. Obviamente se revolvió el archivo buscando algo que remita al reciente robo al banco Río de Acassuso. Claro que frente a éste, el que perpetraron «Los cuatro reyes magos» de «Botines» se queda irremediablemente corto.
• Silvio Soldán fue el nuevo operado en «Transformaciones» y ofreció confesiones del tipo: «En nuestro país si estéticamente no andás bien, es difícil que te contraten». Así que se ofreció a la lente de la cámara sometiéndose a lifting facial, tratamiento de manchas en manos, relleno de labios y una laserlipólisis en el abdomen. Luego del traumático postoperatorio, Soldán confesó que se «refrescaba» porque siempre se sintió más joven «de alma que de cuerpo». Hacia el final, Karina Mazzocco forzó cumplidos sólo para extraerle declaraciones sobre su vida privada y terminó el programa conversando con Soldán sobre las mujeres de su vida («No me retiro del mercado») y sus días en la cárcel.
• Se sabe que este programa de cirugías en «Canal 13» quedó viejo en relación a la amplia variedad que ya se vio en cable. La última novedad se emitió en MTV con «Quiero una cara famosa», donde jóvenes obsesionados con celebridades se someten a cirugías plásticas para parecerse físicamente a ellas. El ciclo sigue la transformación de siete jóvenes que han decidido operarse para lucir como Pamela Anderson o Brad Pitt. La aspirante a clon de Anderson se implantó senos y labios, además de una liposucción en el mentón, para luego posar ante los flashes fotográficos de «Playboy». El segundo caso fue más fuerte: un joven de 23 años que deseaba ser como Jennifer López y convertirse en modelo. Dijo que desde chico se había sentido una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre y tras terapias con hormonas y operación de cambio de sexo se sometió nuevamente al bisturí para ser como J-Lo.
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