12 de octubre 2007 - 00:00

Avatares de la TV

  • Pocas veces se la vio a Mirtha Legrand tan consustanciada con un invitado como ayer con Natalia Oreiro, con quien almorzó a solas. No sólo la alabó de principio a fin: «¡Esta criatura es divina. Di-vi-na!» sino que le perdonó reticencias como no querer hablar de su romance adolescente con Pablo Echarri. Como corresponde a una cumbre de divas (así se publicitó el programa), Mirtha se identificó permanentemente con su invitada. El momento más delicioso fue cuando Oreiro contestó que no a la pregunta de si se había enamorado alguna vez de un compañero de elenco. «Yo sí», dijo Legrand. «No te voy a decir de quién, pero fue todo platónico, ¿eh?».   

  • «Vos debés ser una Muñeca brava. ¿Viste que a Cristina Kirchner le decían Muñeca brava?», bromeó también la anfitriona. Y aprovechó su propio chiste para introducir un bocadillo que no se iba a perder. Mostrando un ejemplar de ayer de Ambito Financiero con el título «Ahora proponen que Cristina haga de Mirtha en 'Canal 7' (A falta de debate, el diputado Kunkel propuso que la candidata reciba en TV oficial a 'Clarín' y 'La nación')», Legrand exclamó «¿Así que quiere almorzar? ¡Que Cristina venga acá! En la producción tenemos una persona exclusivamente para que llame a Presidencia casi todos los días. Pero no hay caso. No hablan con nadie acá».

  • Mario Pergolini cuida sus productos. El martes utilizó buena parte de «CQC» para promocionar, primero, «El gen argentino» -que él considera un «Programa de difusión cultural»-, y luego «La liga», que venía inmediatamente después. En este caso, hasta pasó un adelanto de lo que sería el programa que conducen Ronnie Arias y otros. En el «CQC» propiamente dicho hubo pocos aciertos, entre ellos, Gonzalito demostrando que, en París, se podía comprar tomates más baratos que en Buenos Aires. Primero consultó precios a verduleros porteños que, entonces, los vendían a 18 pesos. Luego, compró en París una caja de más de siete kilos a 2,45 euros (poco más de 11 pesos) el kilo.

  • Ese día, «La liga» hizo buenos 15.6 puntos de rating para el tardío horario en que se emite. En la misma línea de siempre de explotar el morbo a como dé lugar, el programa giró alrededor de crímenes de todo tipo, centrándose en los diferentes pasos que sigue una investigación forense, con la muy dispuesta colaboración de expertos cordobeses en el asunto. La fúnebre voz en off de Ronnie Arias describiendo los hechos contrastaba con el sorprendente desparpajo -por llamarlo de alguna manerade la movilera en Córdoba. «¡La puta madre!» repetía la mujer en cada uno de los operativos, que incluyeron un accidente de tránsito, con un muerto bien a la vista y ella preguntando obviedades. Lo más chocante fue su presencia en la autopsia de un hombre Natalia Oreiro con Mirtha Legrand, ayer en el almuerzo por «América ». que murió acuchillado. Entre chistes con los anatomopatólogos («Ustedes están acostumbrados, pero yo estoy cagada ¿eh?» o «Le jugué una apuesta a un chico de acá que no me iba a desmayar»), se la escuchó decir «¡Huy, me vino una arcada!». Eso sí, después aclaró que estar ahí era «Muy impresionante. Pensar que este hombre anoche estaba vivo y ahora está muerto».

  • En Todo Noticias acostumbran alternar de conductores semanalmente. El televidente sufre cuando le toca a Sergio Lapegüe. «¿Cómo están? ¿Tomando un cafecito? Hace frío, sí. No se duerman, ¿eh? que tenemos mucho para ver». Opina las noticias, pone cara de compungido... Hay que hacer acopio de paciencia, por cierto, o acomodar rápidamente el espíritu de recepción para pasar de ver al pétreo Santo Biasatti y encontrarse con el locuaz y gesticulante Lapegüe.

  • El público suele ponerse tenso con Patinando por un sueño porque, a diferencia de Bailando... los protagonistas se dan golpes terribles. Patinar a ese nivel es para expertos, no para personas del común. Por eso tiene menos público seguidor. Por la tensión.

  • Por si algo le faltaba a la televisión 2007, la participación de un miembro de la familia en «Gran Hermano» propició la reaparición de Guido y Silvia Süller para «Intrusos». Lo más curioso es que Beto Casella, que se ocupó profusamente de la pelea esta semana, calificó la renacida disputa de «ordinaria», pero también aclaró: «A mí no me gustan, Yo quisiera otra televisión, pero los Süller dan rating».

  • Anteanoche, en «Argentinos por su nombre» (Canal 13) Andy Kusnetzof insistió con esos «cruces sociales» que si no caen directamente en lo discriminatorio, están siempre al borde. La idea esta vez fue llevar a un grupo de chicas y un chico de un country de Los Polvorines a un boliche «fierita» cercano. En el boliche, hubo «descontrol» (dixit Andy) y sexo prácticamente explícito. Claro que el único que terminó en calzoncillos refocilándose con una chica Playboy llevada al efecto, fue el único varón del grupo, más que probablemente un actor. El resto fueron tonterías como que Andy les pidiera a las chicas «bien» (según las denominaba él) que enseñaran a unos muchachones del barrio que querían entrar «gratarola» a fingir que pertenecían al grupo. «Por ejemplo ¿dónde deben decir que van de vacaciones?». Y que ellas respondieran a coro: «A Punta del Este». Lo más entretenido fue la filmación de una película de terror de la que participó Kusnetzof y tuvo a Victoria Vanucci («El champán las pone mimosas») como actriz invitada.
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