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24 de febrero 2006 - 00:00

Buenos muchachos en clave asiática

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"He lastimado a muchas personas... estoy seguro de que el hombre que me encerró y asesinó a mi esposa es una de estas personas...».

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Con esta frase, un hombre común llamado Oh Dae-su, acepta su cautiverio de 15 años. Su encarcelamiento no tiene explicación alguna y su captor le niega todo contacto con la realidad como no sea a través de un pequeño televisor. Cuando Daesu es liberado, su única obsesión es vengarse, descubrir quién lo ha encerrado y asesinado a su esposa, y determinar con precisión el porqué de su larga temporada a la sombra.

«Oldboy es la historia de una venganza, tema que también traté en mi película anterior, «Sympathy for Mr. Vengance». Los dos films podrían resultar similares, sin embargo quise mostrar una perspectiva diferente de la venganza con Oldboy: la posibilidad de experimentar una catarsis a través de ella. Para mí la venganza es el tema más dramático del mundo», asegura su director. Después de la invasión asiática a la que tuvo que recurrir la agotada industria del cine, resulta refrescante acceder a un film que escapa a las sempiternas y vengativas apariciones orientales y aborda temas que también están presentes en las fuentes en que todos abrevan.

Park Chan-wook, director que alcanzó el éxito tanto en el cine comercial como en el cine arte, ofrece esta realización -basada en el manga japonés homónimo de Minegishi Nobuaki y Tsuchiya Garon- en la que los misterios irán acumulándose hasta arribar a un final del todo inesperado, en el que el entretejido de muchas venganzas sólo dará lugar a la atrocidad. Oldboy es un gran ejemplo del género y una sorpresa, y vale la pena verla si se perdió la oportunidad en la pantalla grande.

H. M.

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