Sobre el cierre del Festival de San Luis llegó la estrella italiana María Grazia Cucinotta.
San Luis (Enviado especial) - Por un momento (o varios), cuando llegó a San Luis Maria Grazia Cucinotta, todos parecieron olvidarse de las demás figuras. En especial, cuando se anunció que llegaba sin ropa. ¿Cómo es eso? Preguntaron esperanzados los festivaleros. La respuesta no fue tan optimista como se creyó. Ocurrió que a la estrella italiana de «El cartero» le perdieron la valija en algún aeropuerto, posiblemente europeo (hizo varias conexiones antes de llegar a San Luis), y así, para la fiesta del sábado, debió venir con su vestuario de mano. Un ajustado vestido negro de Cavalli, que al día siguiente, ya para la celebración del cierre, trocó por uno magenta.
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El contratiempo no le hizo perder el humor, se dejó fotografiar con todos quienes se lo solicitaban, y dijo que el año próximo confiaba, esta vez sí, formar parte del jurado oficial que entregue los premios. En su diálogo con el periodismo, Cucinotta contó que prefiere las historias buenas antes que las bonitas imágenes en el cine o el nombre de tal o cual director. «Creo que el recuerdo que continúa teniendo el público de una película como 'El cartero' se debe precisamente a eso: a su historia, que es maravillosa. Una buena historia, para el cine, es insustituible. Todo lo demás pasa a segundo plano, y eso es lo que estoy tratando de hacer en la película que voy a producir, y que me gustaría que rodara Alfonso Arau». Luego avanzó sobre otra novedad, aunque se abstuvo «por cábala» de revelar el nombre del protagonista. Contó
Cucinotta que tiene proyectado hacer un film en la Argentina, sobre un libro de un novelista muy conocido. «Lo máximo que puede decirles», agregó, mientras cruzaba los dedos «es que se trata de un escritor que está vivo. No es uno del pasado».
Al igual que Catherine Deneuve, la estrella italiana fue invitada, esa misma noche, por el gobernador Alberto Rodríguez Sáa y su compañera María Esther Goris a una cena en su residencia sobre las sierras, «Los Peñitos». Eso sí: tomaron en cuenta la recomendación anterior y el menú no fue europeo sino un asado criollo. Pero la Cucinotta no tuvo demasiada ocasión para hablar: a la comida también concurrió « Pacho» O'Donnell. quien andaba de paso por la provincia por una gira teatral y se hizo un ratito para ir a ese asado, en el que estuvo por demás locuaz.
Pero veamos cómo terminó este Primer Festival Internacional de Cine de San Luis en cuanto a las recompensas (anoche, fuera de competencia, se proyectaba el film de Bille August «Goodbye Bafana»):
Los premios de esta edición, concedidos al mediodía del sábado por el Jurado que encabezó Geraldine Chaplin. se distribuyeron de la siguiente manera:
Mejor largometraje en competencia fue la israelí « Meduzot» («Medusas»), de Edgar Keret y Shira Geffen, que recibió el Puntano de Oro y u$s 50.000 en efectivo. Mejor director fue David Cronemberg, por la norteamericana «Promesas del Este» (Puntano de Plata); Mejor Actor, César Troncoso, por la uruguaya «El baño del Papa», Mejor Actriz, Maren Kroymann, por la alemana «Verfolgt» («Acosado»); Mejor Guión de largometraje, para Steven Knigth por «Promesas del este», y el Premio a la mejor Opera Prima (categoría añadida sobre último momento, a petición del Jurado) para la franco-libanesa «Caramel», de Nadine Labaki.
El jurado de documentales (compuesto por Cuauhtémoc Cárdenas Batel, Atahualpa Lichi y Eduardo Weisz) eligió, por unanimidad, «Ecos del Hogar», de Stefan Schwietert, que recibió el Puntano de Plata y u$s 10.000, y el de Cortometrajes (que integraron Andrea Galante, Juan Pablo Domenech, Jorge Zanada y Juan Fernández) optó por «Gong», de María Antolini, que recibió otro Puntano de plata y u$s 5.000. Hubo también en esta categoría una mención especiala a «Frigidaire», de Melina Tocte.
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