En una Berlinale casi vacía, Nanni Moretti, que hace dos años presentó un panfletario film sobre Berlusconi, debió responder a las inevitables preguntas sobre la posibilidad de que éste vuelva al gobierno italiano en abril.
Berlin - A medida que cualquier festival top como Berlín o Cannes se va aproximando a su final, su concurrencia empieza a mermar muy notoriamente. Para dejar de lado la fantasía de que el momento culminante de un festival encuentra su clímax la noche de las premiaciones, la demografía de esta Berlinale viene a corroborar exactamente lo contrario: lo más importante de un festival es su Mercado, cuyos días más agitados son los primeros cinco o seis. Pasado ese lapso, cuando todos los grandes y medianos pactos, acuerdos y negocios se han hecho, el festival se vacía. La intriga por los premios se limita a la prensa (los periodistas son los únicos que permanecen hasta el final), y desde luego a los representantes de los films en competencia. Nada más.
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Desde el miércoles por la tarde las proyecciones disminuyeron, los hoteles cinco estrellas empezaron a despoblarse, y hasta se podía encontrar mesa sin ningún problema en los bares aledaños al KinoPalast, algo casi imposible hasta el martes. «Hicimos buenos negocios los tres primeros días, y ahora estamos quemando los últimos cartuchos», dijo sonriente a este diario Adriana Chiesa, productora y distribuidora italiana de frecuentes contactos con la Argentina. Chiesa, en uno de los pasillos del multiplex Cinemaxx, aguardaba compradores para la liviana comedia de enredos amorosos «Perdona si te digo que te quiero», que se estrenó hace sólo diez días en Roma y ya lleva 15 millones de espectadores.
Del lote de films ofrecido por la Argentina, el título estrella fue «La señal» de Ricardo Darín, comercializado por FilmSharks de Guido Rud. Los compradores extranjeros hicieron hincapié en el atractivo del género policial y en el nombre, también como codirector, del actor de «Nueve reinas».
La llegada de Madonna al Festival fue festejada, aunque no provocó el mismo fervor que los Rolling Stones el primer día. Su película-debut como directora (fuera de competencia) «Filth And Wisdom» es un ejercicio de cine londinense urbano educadamente bizarro, que le consagra al cantante ucraniano Eugene Hutz, líder de la banda de punk gitano «Gogol Bordello». La mayor sinceridad de Madonna, sin embargo, provino de sus primerasdeclaraciones a la prensa: «Estoy aprendiendo a hacer cine». Nadie se lo va a discutir.
Sobre Nanni Moretti, que acompaña en Berlín la película «Caos calmo» (un más que interesante film acerca de la crisis de un hombre de su edad, que queda viudo y entra en una parálisis existencial), recayeron todas las inevitables preguntas políticas sobre la circunstancia que está atravesando Italia, a cuyo gobierno podría regresar Silvio Berlusconi en abril.
Moretti, que hace dos años llevó a Cannes «El caimán», film-panfleto sobre «Berlusca» (como llaman en su país al zar italiano que lleva una ventaja de 10 puntos en las encuestas), se vio enfrentado a ese dilema: «El caimán» se estrenó tardíamente de acuerdo con el calendario político, porque Berlusconi ya había entrado en desgracia cuando el film llegó a los cines. Alguien quiso saber, en este nuevo contexto, si habría un «Caimán 2», lo que Moretti negó de plano. «Nadie quiere vivir una secuela de algo que ya hemos conocido, y yo no quiero filmarla». A juzgar por los números, ese «nadie» parece bastante relativo.
«Y sí, parece que Berlusca vuelve al gobierno», decía ante este diario una veterana productora italiana. «Pero eso al menos nos pone en un pie de igualdad con ustedes, los argentinos. Desde Italia nunca entendimos qué era el peronismo, o cómo podían haber peronismos tan distintos, pero supongo que ustedes tampoco nos podrán entender ahora».
A tan poco tiempo del final de la competencia, los rumores y los «polls» de la crítica señalan a «Petróleo sangriento», el film con Daniel Day Lewis, como la película con mayores chances de quedarse con el Oso de Oro. Siempre de acuerdo con los juicios de la crítica internacional (recogidos por la revista «Screen» en su edición diaria para el festival), y en segundo lugar se ubica «Happy-Go-Lucky», nuevo film del inglés Mike Leigh (aunque considerado por algunos demasiado liviano).
Y, más allá de la competencia, la sesión más interesante de hoy consiste en la presentación del nuevo film del octogenario realizador polaco Andrzej Wajda, que mostrará « Katyn», una historia que -según aseguró-, evitó durante muchos años, y hasta llegó a creer que nunca llegaría a rodar.
«Katyn», que totalizó la insólita cifra de 3 millones de espectadores en Polonia, se ocupa de la matanza de miles de oficiales polacos por parte de la policía secreta estalinista en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Uno de esos oficiales era el padre de Wajda.
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