4 de abril 2026 - 00:00

Oportunidades en Wall Street: el sector que emerge como la gran apuesta ante el fin de la guerra

La escalada en Medio Oriente tensiona a los mercados, pero también deja activos con valuaciones más atractivas y oportunidades selectivas para inversores.

Si el conflicto se resuelve en el corto plazo, el sector tecnológico aparece como una oportunidad interesante.

Si el conflicto se resuelve en el corto plazo, el sector tecnológico aparece como una oportunidad interesante.

Robb Miller

La guerra en Medio Oriente impactó a los mercados financieros, y los bruscos movimientos registrados abren oportunidades hacia adelante según cómo se desenvuelva el conflicto bélico. El termómetro más fehaciente es el barril de petróleo (Brent), que a fines de febrero el futuro de marzo cotizaba u$s73/bbl y el spot en marzo cerró el mes en u$s118/bbl, un salto de 62%, lo que refleja la complejidad de la situación. La referencia de junio pasó de u$s72,3/bbl a u$s102,2/bbl (+41%).

Trump, frustrado con las negociaciones de paz con Irán, parece querer correrse del conflicto, que puede llegar a tener un costo político alto de cara a las elecciones de medio término. La guerra generó tensiones internas dentro del movimiento conservador. Figuras como Tucker Carlson, Megyn Kelly y Steve Bannon criticaron abiertamente la campaña militar y, si bien la base MAGA dura sigue alineada (aproximadamente el 90% apoya la guerra), el problema real está en los independientes (59% desaprueba) y los republicanos no MAGA, donde el apoyo cae al 54%.

En este contexto, Trump marcó un giro importante en su retórica al sugerir que Estados Unidos podría retirarse del conflicto sin necesidad de un acuerdo previo. Señaló que la guerra podría terminar en dos o tres semanas y que no hay razón para seguir. Además, instó a los países europeos y del Golfo a que abran el Estrecho de Ormuz por su cuenta, llegando a decir que ya no va a estar ahí para ayudarlos. A su vez, en una entrevista con The Telegraph, sugirió incluso que podría reconsiderar la pertenencia a la OTAN, argumentando que los aliados debieron sumarse automáticamente a la guerra.

Diplomacia, escalada y doble juego de Irán

En paralelo, el presidente de Irán, Pezeshkian, abrió un canal diplomático directo con Europa. En una llamada con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó que tiene la voluntad de terminar la guerra, condicionada a garantías de no agresión futura. La señal es relevante porque representa un salto cualitativo respecto a las declaraciones anteriores, que habían sido vía redes sociales o comunicados. Ahora es diplomacia directa con un interlocutor occidental que no es Estados Unidos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que en el país el presidente no es la máxima autoridad ante la sociedad. El Líder Supremo y la Guardia Revolucionaria tienen el poder real, y el nuevo mandatario, Mojtaba Jamenei, ni siquiera apareció en público desde que asumió tras la muerte de su padre.

Mientras se abría la vía diplomática, el régimen mantuvo una postura agresiva. Atacó un supertanquero kuwaití cargado de crudo en el puerto de Dubái, y hoy un misil impactó un tanquero de fuel oil de QatarEnergy en aguas qataríes. La agencia Fars reportó además amenazas contra el puerto de Fujairah si Emiratos no deja de apoyar a Estados Unidos e Israel. En paralelo, Arabia Saudita interceptó al menos ocho misiles balísticos, la OTAN interceptó otro dirigido a Turquía, drones incendiaron depósitos de combustible en Kuwait y también hubo impactos en zonas residenciales de Israel, incluyendo Tel Aviv.

Todo indica que Irán está jugando un doble juego, el diplomático y el militar, para llegar a la mesa de negociación en la mejor posición posible. La situación es compleja y hay que seguirla de cerca. Las acciones reaccionaron positivamente a los titulares y, en caso de concretarse una desescalada, todavía hay espacio en sectores específicos que fueron castigados desproporcionadamente.

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Macro de EEUU, Fed y señales de enfriamiento

Otra de las variables a monitorear es la evolución de la macro en Estados Unidos, que estará atada a la duración de la guerra. En principio, el efecto tendría que ser negativo en términos de inflación y nivel de actividad, y la magnitud de los daños estará ligada a la transitoriedad o no de los eventos.

El punto de partida es una economía que creció apenas 0,7% trimestral anualizado en el último trimestre de 2025. Es cierto que parte de esta desaceleración estuvo explicada por el shutdown del gobierno federal, que restó aproximadamente 1 punto porcentual al crecimiento. En el neto, la economía cerró un año razonable, con un crecimiento anual cercano al 2%.

Sin embargo, hay señales de moderación. El gasto de los hogares pasó de crecer 4,2% en 2024 a 1,4%, lo que sugiere un enfriamiento de la demanda interna. La Fed de Atlanta revisó su proyección para el 1T26 desde 3,1% a 2,0%, y comienzan a surgir dudas sobre el rol del CAPEX si los spreads de crédito corporativo continúan ampliándose.

En este contexto, la Reserva Federal adoptó una postura de cautela. Jerome Powell reforzó el enfoque de “wait and see”, destacando que la política monetaria opera con rezagos y que el shock del petróleo podría ser transitorio. La probabilidad de movimientos en tasas sigue siendo baja y el foco empieza a desplazarse también hacia el empleo.

Oportunidades en equity en medio de la volatilidad

En el equity, el mercado buscó cobertura en sectores más defensivos, como energía, utilities y materiales, lo que explica por qué el S&P 500 Equal Weight viene superando al índice tradicional.

Sin embargo, de cara a lo que viene, si el conflicto se resuelve en el corto plazo, el sector tecnológico aparece como una oportunidad interesante. Las estimaciones de ganancias subieron 28% interanual, pero el sector cayó 14% desde máximos y el forward P/E se comprimió a niveles similares a los mínimos del bear market de 2022.

Es decir, el mercado está pagando menos por más ganancias, algo poco frecuente en este segmento. El principal disparador podría ser una noticia positiva vinculada a la guerra, como ya ocurrió en el reciente rally.

No obstante, los riesgos siguen presentes. Si el conflicto se prolonga y la economía entra en recesión, las proyecciones de earnings podrían ajustarse a la baja, limitando el potencial de recuperación. La incertidumbre continúa elevada, con el VIX por encima de los 20 puntos, y la corrección podría extenderse hasta que haya mayor claridad sobre el escenario global.

Analista de PPI

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