Dave Holland, el más importante contrabajista de jazz vivo, hará el sábado próximo una nueva presentación en la Argentina.
Muchos lo consideran uno de los más grandes músicos de jazz de la actualidad y uno de los mayores virtuosos del contrabajo. Tiene un pie en la tradición y otro en el presente. Ha tocado con muchos de los mayores artistas del género durante la última mitad del siglo XX -y fue precisamente Miles Davis quien lo descubrió a fines de los '60 y le dio el primer espaldarazo-. Ya estuvo otras veces tocando en la Argentina y ahora volverá a presentarse en el Teatro Coliseo el próximo sábado, al frente de un quinteto de lujo, con Chris Potter en saxos tenor y soprano, Robin Eubanks en trombón, Steve Nelson en vibráfono y marimba y Nate Smith en batería. Dialogamos con él:
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Periodista: ¿Usted es un músico tradicional o moderno?
Dave Holland: La música se define por sí misma. Siempre trato de tocar una música que tenga alguna relevancia en el tiempo en que vivimos, y claro, uno de los puntos de referencia primario es la tradición del jazz.
P: ¿Y cómo ve ese presente en relación a las épocas de sus comienzos?
D.H.: El arte está siempre en proceso de cambio y de transición, y el jazz no es una excepción. El trabajo creativo siempre enfrenta nuevos retos y siempre hay nuevas oportunidades; eso, independientemente de la época en que nos toque vivir.
P.: El jazz nació como una música norteamericana y, a través del tiempo, se fue convirtiendo en un género internacional. ¿Qué conserva de aquella antigua tradición?
D.H.: El jazz siempre ha sido una música muy inclusiva y hay espacio para una gran variedad de enfoques. Y ese proceso se fue dando a medida que la influencia fue llegando a todo el mundo, que fue inspirando a músicos de todas las culturas y que fue creando su propia interpretación. Yo celebro esta diversidad y creo que es muy sano.
P.: ¿Tiene la misma aperturade criterios respecto de esa dicotomía que a veces se plantea entre lo espontáneo y lo académico en el jazz?
D.H.: El entorno académico puede ser un muy buen lugar para el estudio de la música, y siempre es beneficioso el intercambio de información con otros músicos. Al mismo tiempo, debemos alentar la creatividad y los enfoques personales, para que la música pueda seguir creciendo.
P.: Usted estuvo algunas veces anteriores en nuestro país. ¿Cómo recuerda esas visitas, especialmente cuando tocó en San Martín de los Andes?
D.H.: Recuerdo muy bien la travesía a través del desierto patagónico. Se complicó porque no pudimos aterrizar en San Martín de los Andes por causa del clima y debimos bajar en el aeropuerto de Bariloche.
P.: En este caso, estará llegando a Sudamérica para tocar el sábado 19 en Buenos Aires y el domingo 20 en el teatro Solís de Montevideo. ¿Presentará el mismo concierto en ambas ciudades?
D.H.: Me gusta cambiar el programa de concierto en concierto. Puede ser que toquemos algunas piezas en ambas capitales, pero también habrá diferencias seguramente. Puede cruzar el río para verme en ambos lugares; si es que no lo aburre la idea.
P: ¿Y cómo serán esos conciertos?
D.H.: No soy de armar todo el repertorio con demasiada anticipación. Serán, como de costumbre, con algunas composiciones de nuestros discos y con algunas piezas nuevas. Es también una manera de no aburrirnos nosotros.
P: Muchos consideran a su quinteto como uno de los mejores grupos de solistas de jazz. ¿Cómo logra sostenerlos bajo su dirección cuando cualquiera de ellos podría tener una carreraindependiente con comodidad?
D.H.: Son músicos que están compenetrados en dar todo lo que tienen para la música. Son creativos y generosos, me respaldan incondicionalmente, y trabajan muy duramente para crecer y desarrollarse como músicos. Y, como si fuera poco, además somos todos muy buenos amigos.
P: ¿Y qué siente cuando algunos periodistas lo consideran uno de los mejores contrabajistas de la historia del jazz?
D.H.: Me complace que la gente piense así, pero yo no pienso sobre mí del mismo modo. Esta música está tocada por individuos y por lo tanto, cada uno trata de hacer su propia contribución.
P: Su currículum es muy amplio en cuanto a los artistas con los que ha compartido el escenario o las grabaciones. Se me ocurren ahora Miles Davis, Chick Corea, Stan Getz o Steve Coleman; pero hay muchos más. ¿Qué aprendizaje le ha dejado trabajar con gente tan valiosa?
D.H.: Cada experiencia enseñaalgo pero, claro, ver y escuchar a los grandes artistas es inspirador y muy informativo. Eso está mucho más allá de cómo tocan; lo más interesante está en ver cómo responden estos grandes artistas frente a las distintas situaciones. Quizá sea ese el mayor aprendizaje.
P: ¿Cómo es su actividad cotidiana? ¿Está todo el tiempo viajando o le queda tiempo para tocar en casa o para hacer otras cosas?
D.H.: Yo amo la música y, sobre todo, el momento creativo. Así que estoy siempre envuelto con ella de algún modo. Cuando estoy en casa, practico, estudio, compongo y escucho muchas cosas diferentes. Salgo a tocar, pero trato de realizar las giras durante seis meses del año, así puedo disponer también de un tiempo para esas otras cuestiones.
P: ¿Está preparando un nuevo CD?
D.H.: Efectivamente. Estoy terminando de mezclar un CD con un nuevo sexteto que será lanzado sobre la última parte del año, con Mulgrew Miller, Robin Eubanks, Antonio Hart, Alex Sipiagin y Eric Harland.
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