Junot Díaz «La maravillosa vida breve de Oscar Wao» (Bs.As., Mondadori, 2008, 309 págs.)
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Hasta ahora no había mucha explicación del prestigio alcanzado por Junot Díaz, escritor dominicano residente en New Jersey. Hace más de diez años había publicado un libro de cuentos, «Los boys», que lo había llevado a ser la gran promesa literaria de los hispanos, de los latinoamericanos, en los Estados Unidos. El confiesa que estuvo a punto de ser ahogado por premios como el PEN/Malamud y los elogios del tipo «una extraordinaria primera obra de un talento deslumbrante».
Parece que a Díaz le ha llevado once años recuperarse, pero lo logró ampliamente, con paciencia, rompiendo borradores y dando clases de «escritura creativa» en el MIT (el famoso Massachusetts Institute of Technology), hasta conseguir una novela que estuviera a la altura del crédito que le habían abierto. Y con «La maravillosa vida breve de Oscar Wao» lo superó, al punto que el año pasado conquistó con esa novela el premio Pulitzer, el del National Book Critics Circle y «The New York Times» lo distinguió como mejor libro de ficción de 2007. Por si fuera poco, Miramax le contrató el libro para convertirlo en una película que dirigirá el brasileño Walter Salles, el de «Estación Central» y «Diarios de motocicleta».
«La maravillosa vida breve de Oscar Wao» transcurre por varios niveles que, sorprendentemente, se desarrollan prácticamente al unísono. El relato central son las peripecias de Oscar «Wao» de León un nerd mulato dominicano, que tiene entre sus placeres solitarios delirar con la conquista de muchachas imposibles y atosigarse de novelas y películas de ciencia ficción y soñar con convertirse en escritor y ser el moderno Tolkien hispano. Es su fracasada lucha contra la obesidad y la fealdad. Es la saga de los restos de la familia De León, destruida por una feroz dictadura bananera, de su madre Beli, de su promiscua hermana Lola, de su padre Abelardoy de tantos otros latinos que a pesar de haber emigrado a Estados Unidos no se resignan a perder sus raíces, y hablan en espanglish para los de afuera. Es la historia de los amigos de Oscar (acentuado en la «o»), tan perdedores como él pero que apenas consiguen una «jovita» se alejan y lo desprecian, salvo, claro, Yunior (nombre demasiado parecido a Junot), ese magnífico cómplice de Oscar, que recién se descubre hacia la mitad de la historia como el narrador en off que puede llevar al lector hasta el final de la tragedia. Es el documento de los avatares de una maldición, la de ese «fukú» que ha destruido, encarnado en Rafael Leónidas Trujillo, a familias enteras, entre ellas a la de los Kennedy y, obviamente, a la de Oscar. Es el documento realista y ficcional sobre la feroz dictadura de Trujillo, que al estilo de J.M. Coetzee se va armando a través de llamadas al pie de página. Es la gran Toni Morrison a ritmo de merengue, el Vargas Llosa de «La fiesta del Chivo» vivido desde el interior del drama, es Rulfo leído por David Foster Wallace, pero es sobre todo la consagración de Junot Díaz.
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