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11 de diciembre 2007 - 00:00

Otorgan a Testa y Bedel nuevo premio de pintura

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Clorindo Testa ganó el primer Premio Nacional de Pintura Banco Central 2007; el Segundo Premio fue para Jacques Bedel.
El jueves pasado se inauguró el Premio Nacional de Pintura Banco Central 2007, que se expone en el Centro Cultural Borges (Av. Córdoba y San Martín). Cabe valorar este proyecto de Martín Redrado, presidente del Banco Central, ya que los premios son un eje fundamental del patrimonio de las artes visuales. Los certámenes que coinciden en el reconocimiento de la cultura y la creatividad son una parte indisociable del proceso cultural argentino, llevando a cabo un momento esencial de balance y perspectivas. Es una suerte, también, la intención del Banco Central de reiterar este Premio cada dos años.

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En esta primera edición el Primer Premio fue otorgado a «Ciudad no muy extensa» de Clorindo Testa (sesenta mil pesos).

Testa (1923), trabaja desde 1952 en la arquitectura y en la pintura con igual maestría. Desde «Mediciones» (1972), sus muestras individuales fueron temáticas y predeterminadas y por eso se puede hablar de series: en rigor, son capítulos de la autobiografía que viene articulando.

Y aun aquellas obras que aporta a las muestras colectivas se insertan en la misma narración, como los «Graffitti españoles» (1986), «El Gliptodonte» (1988), «El Espejito Dorado» (1990), «La fiebre amarilla» (1991) y «Explosión» (1992). Esta modalidad de trabajo, tan cercana a la del arquitecto más creativo de la Argentina -quien diseña a partir de un programa- no hace sino confirmar nuestra teoría acerca del carácter autobiográfico de la obra de Testa, relator y relatado.

A fines de 1993, en el Museo de Arte Striped House, de Tokio, el Grupo CAYC (Luis Benedit, Jacques Bedel, Víctor Grippo, Alfredo Portillos, Clorindo Testa y el autor de esta nota) presentó una exhibición, «América en Oriente», festejando los 24 años de exhibiciones en conjunto. El aporte de Testa incluyó una serie de dibujos que son una variante de « Mediciones».

Estos dibujos, llevados a grandes pinturas y acrecentados en número, formaron su muestra «Repeticiones sobre un mismo tema», expuesta en Buenos Aires, y en coincidencia con una importante retrospectiva del Grupo presentada en el Museo de Bellas Artes, en Santiago de Chile, dirigido por Milan Ivelic.

Los títulos de «Repeticiones» no necesitan comentario: «Aquí estoy», «Estoy riendo», «Estoy llorando», «Estoy pensando», «Estoy dormido», «Estoy vivo», «Estoy muerto», Ab Infinitum. La serie se completa con el díptico «Esta es mi casa», representación de un techo modesto, casi inexistente, sobre el cual se apoyan, inclinadas sobre la pared de la galería, estacas de madera que descansan en el piso.

Tiempo autobiográfico que no puede ser desasido del tiempo del mundo, sobre el cual alertaba Testa, con desenfadado sarcasmo, en las telas y dibujos sobre papel de «Hacia un futuro mejor», su muestra de marzo-abril de 1998.

«El Autorretrato con la peste» fue la presentación del artista-arquitecto, que elaboró una mímesis de su práctica real como arquitecto, exaltando los hechos estructurales en su relación con el entorno: el urbanista, dentro de su esfera de acción, debe considerar al azote de la contaminación en las grandes ciudades. Testa reactualizó, en la sala principal del primer piso del Museo Nacional de Bellas Ares (en ese momento 1.200 m2), una larga tradición literaria y real, acerca de las pestes suscitadas por los roedores, desde el flautista de Hamelin.

El cambio arbitrario del medio ambiente puede desatar catástrofes peores de las que narran los libros de historia, al describir las plagas que asolaban al mundo hace seis siglos. Esto sucedió en Ceppaloni, el lugar donde había nacido Testa y su padre médico, cerca de Nápoles.

  • Mitos y leyendas

    En «Bestiario Americano», Testa recupera el mágico mundo de fabulosas criaturas de mitos americanos: un rico acervo de dioses, demonios, espíritus, héroes y personajes de leyenda. Esos seres sobrenaturales señalan su incursión por las mitologías populares de América Latina, fruto del mestizaje de españoles/portugueses y de aborígenes.

    En la serie de las «Clonaciones» proyecta cómo será el mundo que habitará el hombre en unos cincuenta años, cuando esa nueva práctica se haya aceptado y propagado en los seres humanos. Testa supone que los errores serán inevitables, y por ello, en sus grandes telas, resalta futuras equivocaciones. En los rostros muestra defectos, como la presencia de un solo ojo, o tres, o se ve un perfil del cerebro adentro. Se trata de personajes «peligrosos», como ha señalado el gran arquitecto-pintor, visiones intranquilizantes.

    La editorial Summa ha publicado un libro de más de 200 páginas, escrito por el autor de esta nota, acerca de su obra completa.

    El jurado de premios, integrado por Alicia de Arteaga, Alberto Giudici, Elena Oliveras, Guillermo Roux y Guillermo Whitelow, distinguió con el Segundo Premio a «Aproximaciones al Mal II» de Jacques Bedel.

    Bedel (Buenos Aires, 1947) comenzó generando proyecciones múltiples de sombras en color, pero su preocupación no consistía en crear cajas lumínicas con pantallas sino un objeto que reflejara sombras y que también valiese por sí mismo cuando cesaran las proyecciones. De estas búsquedas fue testimonio su primera exposición en la galería Pizarro, en 1967.

    Becado por el Gobierno de Francia (Premio Braque), viajó a París. Colaborador del Groupe d'Art Constructif et Mouvement, utilizó en sus propuestas espejos parabólicos para lograr un mayor campo de reflexión. Se alejó de las obras planas y desarrolló esferas dentro de cuerpos geométricos. Luego se trasladó al terreno de la escultura, cuando, en sus investigaciones sobre la reflexión de imágenes, utilizó el acero inoxidable pulido.

    Bedel formó parte, desde su creación en 1971, del Grupo CAYC, y Testa se incorporó un año después. Ambos participaron con los otros artistas del Grupo en numerosas muestras, de Madrid a Varsovia, de Berlín a Riejavik, de Nueva York a México, de Eslovenia a Praga, de la Bienal de Medellín a la Bienal de Venecia. En 1977 recibieron el Gran Premio de la Bienal de San Pablo.

    Los Libros de Bedel contenían objetos tridimensionales: paisajes, ruinas, restos, y su significación derivaba de la ausencia de un sentido familiar para el espectador. La oposición libro cerrado/libro abierto fue también portadora de múltiples sentidos. El cerrado, como la caja de Pandora, ocultaba en su interior elementos desconocidos y desconcertantes.

    Desde comienzos de los noventa, cuando inició su serie de «Rollos», realizados en plomo, viene recobrando el logos divino escrito por los hombres. Bedel ha elegido citas del Apocalipsis que se vinculan con la esperanza y el futuro y no con los desastres narrados por Juan, desastres que han llevado a tomar esa palabra como sinónimo de muerte y destrucción.

    Hace tres años recibió el Primer Premio en el Certamen de Pintura Aerolíneas, por su obra «Aproximación a la maldad». El trabajo representaba una nube fagocitando a otra, y continuaba su serie de propuestas vinculadas al espacio y al infinito. Incorporaba elementos no deseados que anidan hoy en el mundo: enfermedades, pobreza y guerras.

    Se otorgaron Menciones Especiales a «Entre líneas 00» de Juan Astica; «Boquitas Pintadas» de Eduardo Médici; y dos Menciones Artista Joven a «Quebrantamientos» de Diego Acuña y «El hombre volcán» de Diego Perrotta.
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