19 de enero 2006 - 00:00

Pequeñas viñetas pueblerinas

«Ana y los otros» (id., Argentina, 2003; habl. en español). Dir.: C. Murga. Int.: C. Toker, I. Uslenghi, N. Massera, J.C. Díaz La Barba y otros.

Van para tres años del rodaje de este pequeño film nacional, que sólo en este enero de lluvias encontró un hueco en la cartelera. Su también pequeña anécdota da cuenta del viaje que emprende Ana ( Camila Toker), desde Buenos Aires a su natal Paraná (también cuna de su realizadora Cecilia Murga), a la busca de un novio del pasado. Tal vez ese propósito sea previo al viaje, tal vez no, porque el diario local le descubre la profesión de fotógrafo de Mariano, el antiguo novio en cuestión.

De allí en más, mortecinamente, se suceden los diálogos entre Ana y sus amigas de entonces, alguna fiesta nocturna y pueblerina, el encuentro con un ex amigo de su ex que le declara que también él estuvo enamorado más o menos secretamente de ella. Pero, sobre todo, se oyen muchas de esas conversaciones triviales a las que, en la vida real, se suelen evitar discretamente, cuando es posible y mediante excusas, pero que aquí son materia de guión.

En algún momento, la búsqueda de Mariano insinúa convertirse en una obsesión un poco más interesante, pero eso no llega a traicionar el evidente propósito de obtener una película que, como otras tantas filmadas en su época, se limitan a retratar, con pocas variaciones, el transcurrir de lo banal. Lo mejor de «Ana y los otros» es su concisión (su brevedad, en realidad) y la fluidez del relato de sus cotidianeidades, elementos que no parecen tener la energía suficiente como para incitar a su visión inmediata. Es una película llana, aplicada en un sentido escolar, inofensiva, nada pretenciosa (al menos, por lo que está a la vista en la pantalla) y que, como mayor virtud, no falla en sus viñetas sobre el color gris del pago chico.

M.Z.

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