La evolución del negocio del DVD en nuestro país sigue creciendo de manera más que auspiciosa, impulsada más que nada a partir de la venta directa, un canal que se ha transformado exponencialmente a lo largo de los años y que es el que permite el acceso a materiales que, en muchos casos, ya están descatalogados o que ni siquiera fueron editados en VHS.
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Si bien el ritmo de edición de novedades se mantiene bastante ágil, pese a los poco felices aportes de Hollywood desde hace ya bastante, no ocurre lo mismo con el segmento de las películas clásicas, definición que, a esta altura y con el vértigo con que se mueve el mercado,se puede aplicar también a productos originalmente estrenados en los años '80 o a principios de los '90.
Aquí es necesario aclarar algunos puntos que hacen al negocio de la videoedición: por un lado, los estudios continúan con una vieja práctica que utilizaban desde los inicios mismos de Hollywood, que consiste en imponer, por cada película de primer nivel, un cierto número de films de segunda línea, lo que explica por qué hay tantos títulos por lanzamiento. Esta práctica, obviamente, limita las posibilidades de edición de clásicos, pero también existen un par de dificultades adicionales: el desconocimiento y la magnitud del mercado.
El primer apartado tiene que ver con prácticas que tienen muchos años de antigüedad y que, pese a los señalamientos que se puedan hacer, funcionan comercialmente. En el caso del segundo tópico, la magnitud del mercado, los clásicos cinematográficos son productoss de difícil colocación, pues sus principales consumidores son aquellos que conocen el medio. La situación es compleja porque las sensibilidades sociales son diferentes y las costumbres de consumo también, con lo que resulta que un film en blanco y negro, por ejemplo, puede tener una desventaja de base en el mercado masivo.
Queda entonces un nicho aparentemente poco redituable, que sin embargo es aprovechado por sellos más pequeños para construir un catálogo propio, aunque estas editoras también adolecen de falta de promoción.
Los mercados masivos han transformado a un producto cultural en mera mercancía, y eso se nota tanto en la exhibición y en la falta de asesoramiento en la compra. En mercados más desarrollados, los clásicos se ofrecen en ediciones de lujo, metodología que difícilmente pueda duplicarse en Argentina hasta tanto el segmento masivo dé muestras de saturación.
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