11 de enero 2008 - 00:00

Recrudece la guerra por la alta definición

La batalla por el futuro del DVD de alta definición ya se ha transformado en una historia de nunca acabar.Y los partes que llegan desde ese singular frente de combate, son cada vez más contradictorios. En Estados Unidos, la temporada de las fiestas suele ser determinante respecto del desempeño de un determinado producto, y en este caso parecería que el HD DVD habría logrado grandes resultados en lo que se refiere a la venta de reproductores, más que nada gracias a la alianza realizada con un gran hipermercado del Norte, que le permitió comercializar los citados aparatos a menos de 100 dólares por unidad, precio altamente competitivo en el mercado de la tecnología electrónica de punta.

Pero el campo del Blu-ray también exhibe su propia victoria a partir de dos hechos puntuales: en primer lugar, el aumento de las ventas de la consola de videojuegos PS3, más que nada debido a algunas fallas detectadas en la competidora Wii de Nintendo, que parecen haber inclinado ese mercado en favor de Sony. En segundo término, el reciente anuncio de Warner Brothers de que, a partir de 2008, cesará su política de editar sus películas en ambos formatos, optando en exclusiva por el Blu-ray, lo que deja en el campo rival sólo a Universal, Paramount y DreamWorks. Según un alto ejecutivo del estudio, la medida fue adoptada «en respuesta a las demandas de los consumidores», y la consideran «una decisión estratégica a largo plazo».

La cosa se complica todavía más con otra aparición reciente: la de los adaptadores de DVD estándar, que permiten optimizar las prestaciones de los discos comunes a un nivel similar al de los de alta definición, lo que, de prosperar, sería un auténtico golpe de gracia para ambos formatos, ya que este dispositivo contaría con que los aficionados ya tienen formadas enormes colecciones propias de DVD que, de otra manera, deberían duplicar en uno u otro formato de alta definición.

Lo que cualquier observador independiente se puede preguntar, a esta altura, es si las decisiones adoptadas por los estudios, en uno u otro momento, responden a información reservada respecto del futuro del medio o se basan en sus propias estrategias de presión en uno u otro sentido. Con los datos disponibles a la fecha, cualquier decisión de los usuarios puede resultar, pese al tiempo transcurrido, absolutamente apresurada.

Horacio Moreno

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