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21 de noviembre 2007 - 00:00

San Luis con buen nivel (pero hay menos público)

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Lucia Brawley y Péter Nagy protagonizan el film húngaro «Lora», uno de los cuatro que compitieron ayer en San Luis.
San Luis - Se redujo sustancialmente desde el lunes el número de espectadores del 1° Festival Internacional San Luis Cine. Se entiende. Acá la gente no acostumbra ir tanto al cine, aunque sea gratis. Mucho menos, en día de semana. Y menos aun, a la hora de la siesta, ni tampoco a media tarde, cuando el sol todavía pica fuerte. Solo las funciones de la noche llegan a cubrir tres cuartos de sala. Además, tanto el Centro Cultural Puente Blanco, de dos salas, como el Predio Ferial y el Shopping Center, quedan algo apartados del centro. ¿Será posible recuperar alguna vieja sala céntrica y ponerla a nuevo? ¿O hacer directamente una? Acá las construcciones, sobre todo las medio faraónicas, son cosa de todos los años.

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Faraónica también es la tarea de los jurados. Debería decirse ciclópea, si no fuera que los cíclopes miraban con un solo ojo, lo que en este caso resultaría sospechoso. Pero 22 películas en competencia oficial (a razón de cuatro en los primeros días) resultó excesivo para los miembros del jury. Cierto que Cannes tiene esa cifra, y que Geraldine Chaplin integró el jurado de Cannes allá por 1982, pero la próxima edición de San Luis Cine podría tener un gesto cordial en ese sentido. Así también esa pobre gente puede hacer un poco de turismo, o disfrutar del lago de Potrero de los Funes, a cuya orilla está el hotel donde se alojan. Como están las cosas, hoy este lago les debe recordar el suplicio de Tántalo.

Más fácil la tiene el jurado de documentales, que debe cotejar solo diez obras (en consecuencia son solo tres especialistas, y están en un hotel más sencillo). El de cortometrajes (también tres conocedores)coteja 54, que ya se mostraron todos durante los primeros tres días, y tendrán otras dos pasadas hasta el día de cierre.

En esta sección, entre variadas historias de amor, parodias, cuentos fantásticos, un asunto de fútbol y política, una fábrica recuperada, etc., destacaron a primera vista el australiano «A Shift in Perception» (cómo «ven» las cosas tres mujeres ciegas), el inglés, de típico humor negro inglés, «Maude», protagonizado por Susannah York, el dibujo francés «Le retour du sargent Pecker», unos cuantos argentinos, como el tierno «Presente, historias del pasado» (una pareja de octogenarios inmigrantes italianos) y el muy gracioso «Migración» (enfrentando adversidades, un pato de goma quiere cruzar la bañera hasta llegar a su amada), y el belga «Tanghi Argentini», definido como un cuento de hadas sobre un oficinista que trata de hacer felices a sus compañeros de trabajo.

En cuanto a largos, ayer se presentó oficialmente «Les chansons d'amour», triángulo amoroso de arista, digamos, «afrancesada», donde los actores se expresan mediante canciones monocordes pero con linda iluminación. Una suerte de nieta desheredable de «Los paraguas de Cherburgo». También, entre otros títulos, el drama húngaro-«Lora» (una joven viuda se enamora del cuñado), y el argentino «Cartas para Jenny», de Diego Musiak, donde Gimena Acardi vive un viaje de iniciación en el judaismo y el amor, película filmada en Israel y presentada con buen éxito en el reciente Festival Internacional de Cine Judío de Buenos Aires.

Termina la primera mitad del festival puntano. La segunda mitad empieza hoy, en interesante repechaje, con la comedia canadiense «Guía de la pequeña venganza», el drama de convivencia interracial-«Yo, el otro» (Italia, dirigido por un tunecino), el angoleño «El héroe» (amarguras de la posguerra), y el documental alemán «La corta vida de José Antonio Gutiérrez», sobre el primer soldado del ejército de EE.UU. que murió en Irak, en realidad un adolescente guatemalteco que pasó de niño de la calle a «greencard soldier» sin mayor suerte en la vida.

Y aún faltan, entre otros, «La via láctea», de Lina Chamie, el polaco «Jasminum», los turcos «Esperando el paraíso» y «Tavka, hombre temeroso de Dios», el suizo «Ecos del hogar» ( ensayo sobre la voz humana), el norteamericano «Taxi al lado oscuro», el español «Utopia 79» (seguimiento de diarios personales en Nicaragua) y una nueva mirada al llamado «milagro de los Andes», «Vengo de un avión que cayó en las montañas», del uruguayo Gonzalo Arijon, amigo de infancia de varios que iban en ese vuelo.

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