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1 de febrero 2008 - 00:00

Sólo Sutherland y sustos módicos

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«Apariciones» (An American Haunting, EE.UU., 2005; habl. en inglés). Dir.: C. Solomon. Int.: D. Sutherland, S. Spacek, J. D'Arcy, R. Hurd-Wood, M. Marsh, T. Fell.

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En tiempos de un cine de terror poco original y habitualmente hiperrealista -es decir, sangre y tripas bien visibles como principal ingrediente-apostar a realizar un film que apela al «susto» como premisa genérica, es algo muy arriesgado porque, en primer término, es difícil sorprender a una audiencia bastante especializada, y en segundo lugar, porque a los realizadores contemporáneos les falta gimnasia a la hora de la sugerencia. Así, «Apariciones» se convierte a poco de comenzar en una seguidilla de golpes de efecto ideados para que el espectador salte en la butaca y poco más.

La historia, supuestamentebasada en el único caso documentado en Estados Unidos en que un espíritu causó la muerte de un ser humano, se centra en una antigua granja, donde su habitante actual descubre un manuscrito que narra la historia en cuestión. A través del escrito, el espectador retrocede a 1817, donde un próspero granjero (Donald Sutherland) es condenado por usura por un tribunal religioso. No conforme con el fallo, la mujer maldice al granjero y a su hija (la muy poco creíble Rachel Hurd-Wood), y a partir de ese momento, en la granja comienzan una serie de extraños sucesos que indican la presencia de un espíritu vengativo.

El desarrollo de la historia, pese a los escasos 82 minutos de duración, es bastante lento y con poca tensión dramática fuera de los golpes de efecto decididos por el director, que hasta se da el gusto de hacer un pequeño homenaje a Sam Raimi y su saga «Evil Dead». En las actuaciones se destaca el siempre eficaz Sutherland, cuyo personaje va creciendo poco a poco, y Sissy Spacek, quien interpreta a su esposa, está muy desaprovechada. Decepciona, finalmente, cómo se desperdicia la mejor idea del film, que confronta cierto psicologismo pueril con la férrea moral puritana.

H M..

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