Esperanza
Spalding:
«Tengo
influencias de
muchas
músicas del
mundo. Si hay
algo que
encuentro
inspirador,
simplemente
lo uso,
siempre y
cuando lo
pueda
combinar con
el sonido que
yo tengo».
Joven y bella, niña prodigio que con 23 años ya ha tocado con figuras como Michel Camilo, Stanley Clarke, Pat Metheny, Richard Bona, Dave Samuels, Patti Austin Donald Harrison, Joe Lovano o Niño Josele, iniciada en la música clásica y en el violín, Esperanza Spalding terminó recalando en el contrabajo y en el jazz. Nació en Oregon, estudió en Berklee -donde es profesora- y vive en Nueva York. Grabó dos cds, el último de los cuales -»Esperanza»- vendrá a presentar en La Trastienda de Buenos Aires el 25, en Mar del Plata el 26 y en Neuquén el 28. Desde Dinamarca, en medio de la gira europea que ya va llegando a su fin, dialogó telefónicamente con este diario.
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Periodista: ¿Qué la llevó a abrazar el contrabajo, un instrumento menos femenino?
Esperanza Spalding: Exactamente no lo sé. Creo que tiene que ver con el sonido del instrumento. Comencé tocando el violín a los cinco años y con él no me sentía tan cómoda como cuando tomé por primera vez un contrabajo. No sé, no puedo explicarlo, lo sentí de inmediato como algo natural y creo que definitivamente tiene que ver su sonido.
P: ¿Lo mismo le ocurrió con el paso de la la música clásica al jazz?
E.S.: Estuve diez años tocando en una orquesta de cámara y después tuve la suerte de participar de muchos programas de desarrollo para músicos que me permitieron llegar a tocar el contrabajo, instrumento que me abrió los escenarios y me permitiómoverme hacia otros lugares, como el jazz. De repente ahí estaba, tocando con gente diferente, cosas diferentes y ya nada podía seguir igual en mi música.
P: Usted ya ha venido trabajando con artistas muy diversos. ¿De cuáles ha tomado mejores experiencias?
E.S.: Creo que con Big Joe (Joe Lovano). De él fue de quien más aprendí. Con él fue con quien más trabajé, fue y es una fuente de inspiración para mí.
P.: ¿Cómo combina, en el presente, su trabajo solista y su participación en otras bandas?
E.S.: Es raro. Por ejemplo en noviembre me volveré a juntar con Joe para seguir su gira luego de los shows de octubre con mi banda. Así que podré decírselo en ese momento con más exactitud; pero es raro, sí, y divertido y apasionante al mismo tiempo. Por ahora me resulta muy placentero hacer ambas cosas.
P.: Usted ha estado en la Argentina tocando en la banda de Niño Josele en el teatro Coliseo. ¿Cómo es que se relacionó con él y cómo recuerda aquella visita a nuestro país?
E.S.: No es sencillo recordar todos los lugares en dónde estuve, pero recuerdo que Buenos Aires es una gran ciudad y tiene un público extraordinario. He estado en muchos lugares tocando para distintos públicos y el argentino tiene una sensibilidad especial. Recuerdo que me impresionó mucho cuando estuve con Josele en aquel teatro.
P.: ¿Cómo conoció a Niño Josele?
E.S.: A través de un músico español, un gran arreglador. No sé por qué, pero tuvimos buena comunicación enseguida y me sumé a su trabajo sobre Bill Evans. Lo acompañé en su debut en el Village Vanguard en Nueva York y luego estuvimos en Miami, en Buenos Aires y en Montevideo. Fueron conciertos muy especiales para mí.
P: ¿Qué la llevó a incluir en su repertorio músicas de autores latinoamericanos, como Egberto Gismonti, Milton Nascimento o Baden Powell?
E.S.: Bueno, tengo influencias de muchas músicas del mundo. Si hay algo que encuentro inspirador, simplemente lo uso, siempre y cuando lo pueda combinar con el sonido que yo tengo y con el sonido que estoy buscando en ese determinado momento. Hay músicas maravillosas que me gustaría combinar y que me acompañen a la hora de tocar. Pero la música de Brasil me gusta particularmente y es muy cercana al jazz.
P.: En su página web, que también está en español, usted se define como políglota. ¿Por qué habla español? ¿Hay hispanos en su familia?
E.S.: Tengo familiares mexicanos por parte de mi madre, ella vivió en México unos cuantos años y trabajó allá. No hablé nunca bien el español ni lo hablo, pero recuerdo aquellos tiempos, lo mezclo con el inglés y no sé cómo hago pero sale solo, supongo. Cuando tengo que comunicarme lo hago simplemente, no lo sé. Igual un poco de español tengo por mi madre, así que me las ingenio, digamos. De pequeña vivía sola con ella, mi padre no estuvo y en general fue una infancia feliz. Mi madre ha tratado de brindarme todo lo que necesitábamos y la música siempre estuvo presente. Luego de vivir en Oregon pasé a estudiar en Berklee y luego a instalarme en Nueva York, donde vivo actualmente. Aunque estoy mucho de viaje por las giras así que vivo un poco acá y un poco allá todo el tiempo.
P.: ¿Cómo se siente más cómoda? ¿Como contrabajista, cantante o compositora?
E.S.: Trato de involucrarme en las tres cosas. Por ahora me divido entre las tres actividades. Soy joven y estoy tratando de perfeccionarme en todo. Tal vez en unos años decida otra cosa pero por ahora voy a continuar del mismo modo.
P.: Sigue siendo profesora del Berklee College of Music. ¿Le gusta esa actividad?
E.S.: Sí, y lo hago con mucho placer. Es como mi hogar.
P.: ¿Cómo está siendo el recorrido de presentación de su disco «Esperanza»?
E.S.: Este disco me está dando muchas alegrías. Ya lo he presentado en muchos lugares: en Nueva York, por supuesto, y en otras ciudades de Estados Unidos (Boston, San Francisco). Lo voy a presentar en varios países de Europa, en España, ahora estoy en Copenhague, Alemania, Sueciay luego volveré a Estados Unidos antes de ir para Sudamérica.
P.: ¿Con qué grupo se presentará en nuestro país?
E.S.: Iremos como cuarteto con Leo Genoveseen piano -que es argentino y un gran músico- , Ricardo Vogt en guitarra y Pedro Ito en batería. Son músicos de alto nivel y también tenemos muy buena relación afuera del escenario. Uno a veces elige músicos para compartir una banda por motivos que van más allá de lo profesional. En este caso se dan ambas cosas.
P.: ¿Qué referencias tiene, si las tiene, de la música de nuestro país?
E.S.: Mi trompetista en Berklee era argentino. Oí mucha música argentina en su casa. Soy admiradora de Liliana Herrero. Es una de las intérpretes que más me gusta de todo lo que he escuchado. Y me gusta y me interesa mucho la música de Astor Piazzolla.
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