Londres (EFE).- La carta de un empresario británico afincado en Estados Unidos, que al embarcarse en el Titanic fue testigo de un incidente que pudo ser premonitorio de la catástrofe, será subastada próximamente en el Reino Unido y se espera que se paguen hasta 90.000 euros por ese manuscrito y otros documentos.
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Según Andrew Aldridge, de la casa de subastas Henry Aldridge y Sons of Devizes, la carta es única ya que las de otros pasajeros describen sobre todo el lujo del transatlántico, que parecía un palacio flotante. Sin embargo, la escrita por Alfred Rowe, un británico de 59 años, a su esposa, tiene un tono completamente distinto. Rowe, que se dirigía a su rancho de Texas, confesó a su esposa que habría preferido un barco más pequeño como el Mauritania o el Lusitania y describe cómo el fuerte oleaje producido por el Titanic en el momento de zarpar hizo que se rompieran las amarras de otro paquebote: el New York. De no haber sido por un remolcador que logró contener al «New York», éste habría hecho un boquete en el casco del «Titanic», explica Rowe.
La carta del empresario fue puesta en el correo en Queenstown, cerca de la ciudad irlandesa de Cork, la última escala del Titanic, el 11 de abril del 1912, que tres días más tarde chocó contra un iceberg y se hundió.
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