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20 de marzo 2008 - 00:00

Sutil obra de cámara de Paula Hernández

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Sin explosiones actorales, Valeria Bertucelli y Ernesto Alterio trabajan variaciones y medios tonos en un relato contenido, sutil, femenino, a veces con diálogos poco convincentes.
«Lluvia» (Argentina-España, 2008, habl. en español). Guión y dir.: P. Hernández. Int.: V. Bertucelli, E. Alterio, H. Padilla, M. Ucedo, O. Djeredjian, M. Umpierrez, N. Caniglia.

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Prácticamente dos intérpretes, sin explosiones actorales ni mayor exposición corporal, han sido suficientes para que Paula Hernández compusiera esta pequeña obra de cámara, porque eso es «Lluvia», una obra de cámara donde dos artistas trabajan variaciones y medios tonos de un motivo que entra debidamente en el espectador. Dicho motivo es la sintonía ocasional de dos desconocidos que están pasando situaciones muy distintas, pero emociones íntimas acaso muy parecidas.

Suele darse este tipo de encuentros, donde, como decía una loca famosa, la gente confía más en la amabilidad de los extraños que en la de sus allegados. Pero acá esa confianza no surge de buenas a primeras. Se va abriendo de a poco, entre dos personas bastante cerradas. Hay que anticipar entonces lo menos posible acerca de tales personajes, cuyos particulares problemas irán confesándose ellos mismos, en mínimas cuotas, frente al espectador. Sólo cabe anticipar que, por alguna razón que ella tarda en explicarse, la mujer se fue de su casa.

El relato es contenido, sutil, femenino, con asociaciones delicadas, aunque a veces también con diálogos un poquito menos fluidos, o menos convincentes, de lo que estamos acostumbrados. Eso tiene que ver con un estilo, y un desafío artístico que se hizo la autora, Paula Hernández («Herencia»), y que asumieron también los productores y técnicos, dispuestos a darle, cuidadosamente, toda la ambientación requerida, empezando por la lluvia del título, que empaña la visión, entumece las reacciones, y hace más necesario el calor de un refugio para nuestros personajes. Muy bien, naturalmente, Valeria Bertucelli (favorecida por la carita más redonda) y Ernesto Alterio. Digno de mayor difusión, el tema final, cantado por la actriz y su marido.

Pequeña asociación. Algo peregrinamente, se ha querido relacionar el comienzo de «Lluvia» con un cuento de Julio Cortázar, o con un film de Claire Denis, que, en verdad, proponen algo muy distinto. También peregrinamente, a juzgar por los créditos iniciales en minúscula, podríamos relacionar los tonos del film con los de aquel poeta y pintor norteamericano que escribía todo con minúsculas, incluso su nombre: e.e. cummings. Y exponía, delicadamente, sentimientos mayúsculos.

P.S.

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