20 de enero 2006 - 00:00

"Toda obra tiene que alegrar y emocionar"

Raúl Lavié regresa hoy con «El hombre de La Mancha» al teatro El Nacional. Dialogamos con el actor que vuelve a escena físicamente renovado, con dos premios ACE por su trabajo en este musical y nueva Dulcinea (Andrea Mango, en la foto junto a él).

El actor (en la foto junto a la nueva Dulcinea, Andrea Mango), no sólo vuelve a escenacon dos premios ACE, sino que lo hace físicamente renovado, tras someterse a unacirugía por TV.
El actor (en la foto junto a la nueva Dulcinea, Andrea Mango), no sólo vuelve a escena con dos premios ACE, sino que lo hace físicamente renovado, tras someterse a una cirugía por TV.
"Esta es una de las mejores comedias musicales de Broadway que se hayan escrito porque posibilita al protagonista interpretar a tres personajes distintos, Cervantes, Quijote y Alonso Quijano", dice Raúl Lavié, que vuelve hoy con «El hombre de La Mancha» al Teatro El Nacional, por la que, el año pasado el actor y cantante ganó dos premios ACE, incluido el de Oro, al que la pieza sumó otro para su productor Diego Romay. Siempre con dirección de Gustavo Zajac, ahora Dulcinea es interpretada por Andrea Mango en reemplazo de Sandra Ballesteros. Conversamos con Lavié sobre la obra, el tango electrónico («El tango es tradicional y arcaico para las nuevas generaciones si no añaden nada propio») y la televisación de su paso por el quirófano en «Transformaciones» («El objetivo de la cirugía no era rejuvenecer sino sacarme de encima las cosas que no me gustaban»).

Periodista:
Además del reto que significa para usted interpretar tres personajes, qué más le atrajo de esta comedia musical?

Raúl Lavié: Que algo tan difícil como es ese libro de Cervantes sea un entretenimiento y no se quede en lo banal o superficial sino que logre emocionar y entretener pero con un mensaje de fondo.Además, es verdad, el juego actoral en que se desarrolla la trama es un desafío muy grande para el actor y la música es excepcional. Además cada vez que la hicimos se percibía desde el escenario la emoción de la gente. Varios no pararan de llorar y todos aplaudían de pie, hasta se quedaban en el hall esperándonos para saludarnos a la salida.


P.:
Vale decir que el público no sólo busca entretenimiento en un musical...

R.L.: La emoción es fundamental. Por más banal que sea una historia, debe tener cierto grado de emotividad. Una obra debe lograr que el público se emocione, se alegre, se divierta, no hay otra posibilidad. El trabajo de un artista es ése, dejar algo, y ése es justamente su mayor privilegio.


P.:
Hablando de emociones ¿Qué sintió el año pasado al recibir dos premios ACE por su trabajo en «El hombre de La Mancha»?

R.L.: Sentí orgullo porque creo que hice el trabajo para ser reconocido, pero no lo digo sólo por el hecho de ganar un premio. Primero rescato el reconocimiento de los cronistas del espectáculo y segundo siento que es un aliciente para seguir adelante. Me da la posibilidad de continuar demostrando las razones por las cuales fui premiado y de embarcarme, espero, en cosas mas difíciles y profundas.


P.:
¿Qué lo animó a la cirugía estética televisada que se vio en «Transformaciones»?

R.L.: No rescato haber aparecido en TV porque ya por mi trabajo llego a la gente a través de ese medio, a veces es por los problemas personales o por los hijos o por lo que fuera. Entonces, ¿por qué no salir en TV por algo uno considera importante como operarse? El objetivo no era rejuvenecer sino sacarme de encima las cosas que no me gustaban. Además, el verme mejor es necesario para mi trabajo. Lo importante es tratar de verse bien uno mismo. Cuando uno se mira al espejo, ve que los años no perdonan y descubre que puede resolverlo porque el público lo exige, ¿por qué no hacerlo? Antes me decían que me veían viejo o gordo, ahora me dicen qué lindo y bárbaro estoy. No me hice una cosa exagerada tampoco, mi intención era simplemente sacar algunos defectos.


P.:
Como voz autorizada, ¿qué opina de las nuevas generaciones que hacen tango fucionado con música electrónica?

R.L.: Prefiero lo electrónico que recrea el tango y no el joven músico que se dedica al tango tradicional, que termina haciendo siempre una mala copia.Valoro a los jóvenes que buscan en las fuentes pero que incorporan además su propia creatividad y ponen de sí todo lo personal que pueden, adaptando el tango a la época que vivimos. No podemos retroceder con la música y menos si se es joven. El tango es tradicional y arcaico para las nuevas generaciones si no añaden nada propio.


Entrevista de Carolina Liponetzky

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