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Repasando un poco la historia de este enfrentamiento, en los últimos tiempos se puede comprobar que los estudios cinematográficos, que en un principio apoyaban al formato de Toshiba, poco a poco han ido optando por el Bluray. En las antípodas, a partir de la adhesión de Microsoft, los fabricantes de computadoras se acercan cada vez más al HD DVD, del que destacan sus posibilidades de interactividad. Queda claro que mientras unos buscan mayores protecciones para sus productos, los otros están más interesados en otorgar a sus usuarios una mayor cuota de libertad.
Como señalamos en una columna anterior: consumidor y usuario no son sinónimos. La asociación que avala el Blu-ray ya ha decidido incorporar una codificación por zonas a sus discos (que en principio serían tres), reforzando los temas de seguridad. Sin embargo, la consultora In-Stat ha señalado que el mercado de venta de DVD parece haber llegado a su punto máximo, y que los consumidores han comenzado a utilizar la combinación entre Internet y sus propias computadoras para la obtención de entretenimiento cinematográfico, lo que complica las aspiraciones de los formatos de alta definición.
La batalla se ha generalizado, alcanzando a los videojuegos y hasta a los fabricantes de hardware, por lo que el aval que los grandes estudios de Hollywood le han otorgado al Blu-ray, bien podría quedar en la nada, en un mundo que se mueve cada vez más rápido.
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