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En estos casos, la prohibición de bailar que sí impera en otros locales, como los pubs, puede superarse porque se llegó al descubrimiento de que lo que no está permitido es el baile como actividad comercial.
El resto de los locales que tradicionalmente son bailables permanecieron cerrados para los porteños, que bailaron, no obstante, en las calles con los corsos.
Un caso fue el de la plaza Serrano, en Palermo, donde el sábado por la noche, miles de jóvenes se distribuyeron entre cantobares, pubs y un corso que con escenario invitaba a los transeúntes a sumarse al baile a todo bombo y platillo.
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