Según la Policía, el micro venía de la ciudad de Rosario y había hecho una breve escala en la Capital Federal para continuar el viaje a esa localidad de la costa atlántica.
Entre los pasajeros había niños y adolescentes que viajaban junto con sus padres a pasar sus vacaciones en Villa Gesell, a la cual pensaban llegar a las 5.30.
A la altura del kilómetro 90 de la Ruta 2, cuatro de los 46 pasajeros se levantaron de sus asientos, extrajeron armas de puño y dijeron al resto del pasaje que se trataba de un asalto. Uno de los ladrones obligó al chofer del micro a continuar con su marcha como si nada pasara, mientras los otros tres obligaron a todos los pasajeros a entregar todo el dinero y los objetos de valor que llevaran encima.
Además, obligaron a dos pasajeras a precintar con un plástico las muñecas de todos las personas que iban entregando sus pertenencias a los delincuentes.
Al llegar al kilómetro 124, es decir 34 kilómetros después de haber comenzado el asalto, los ladrones obligaron al chofer a detener su marcha en la banquina y bajaron del micro.
Los delincuentes se subieron a una camioneta Renault Trafic color blanca que seguía toda la escena de cerca y se llevaron como rehén al chofer del micro.
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