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12 de octubre 2004 - 00:00

Caravana vehicular por Nine

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Los asistentes detuvieron sus autos y rezaron frente a la escalinata de la Catedral Metropolitana, para pedir por su liberación. La familia Nine, entre tanto, aguardaba al cierre de esta edición un nuevo llamado de los secuestradores y sus allegados anunciaron una nueva misa hoy en Moreno.

Un centenar de personas, entre las que se encontraban representantes de la Red Solidaria, se sumó al pedido desesperado de los Nine y se trasladó en unos 40 vehículos, portando una imagen de la Virgen de Luján, pancartas con la leyenda «Liberen a Patricia» y fotos de la mujer, hasta llegar a la Pirámide de Mayo, donde arribaron pasadas las 17.



Aun así, las personas que en ese momento se encontraban en las inmediaciones se sumaron al pedido.

Los manifestantes se concentraron luego frente a la escalinata de la Catedral Metropolitana donde rezaron y rogaron para que los secuestradores se apiaden de la mujer, teniendo en cuenta la inminente celebración del Día de la Madre.

En la jornada previa, otra expresiónde solidaridad se había manifestado frente a las puertas de la casa de los Nine, donde las mujeres portaron pañuelos blancos que llevaban escrito el nombre de Patricia y se taparon los ojos -como representando la situación por la que estaría atravesando la mujer secuestrada-, al tiempo que todos los concurrentes realizaron un minuto de silencio.

En esa oportunidad, participaron representantes de Madres del dolor y encabezaron la marcha la madre y la abuela de la mujer raptada.

Patricia Nine, hija del propietario de un shopping de Moreno, fue secuestrada la mañana del 28 de setiembre, cuando llevaba a sus dos hijas y dos sobrinos al colegio. Su familia recibió desde entonces tres comunicaciones telefónicas: en la primera, los captores exigieron un rescate de 500 mil dólares; en la segunda, preguntaron al marido de la víctima cuánto dinero habían juntado; y en la tercera (el jueves último al celular de un amigo), indicaron el lugar --debajo de una piedra-donde habían dejado una «prueba de vida».

La «prueba» era una carta escrita de puño y letra por Patricia, de entre 10 y 15 líneas, donde la mujer relataba el secuestro (durante esa misma jornada), del empresario Vladimir Kosir, de 73 años, en La Tablada.

Mientras tanto, otros delincuentes intentaron « mejicanear» el pago del rescate y la Policía consiguió desbaratar uno de esos intentos y apresar en la zona norte del Gran Buenos Aires a un individuo cuando procuraba fugarse con un monto de dinero que le había entregado un familiar.

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