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El experto en fertilidad estadounidense de origen griego Panos Zavos, que a comienzos de este año afirmó haber implantado un embrión humano en el útero de una mujer, anunció hoy en una conferencia de prensa en Londres, que su hallazgo "no explota la desesperación de familias por recobrar a seres queridos muertos".
Zavos explicó que logró inyectar en células estaminales de vaca el material genético del DNA de personas muertas, para crear embriones híbridos.
"Este descubrimiento es un gran paso adelante para la creación de bebés clonados de tejidos humanos de seres muertos", dijo el controvertido investigador.
La noticia había sido adelantada por el dominical Mail on Sunday, que reveló los "donantes" para el experimento fueron una niña muerta de 11 años llamada "Caty", un niño de un año y medio y otra persona fallecida, de 33 años, cuyos DNA sirvieron para crear embriones híbridos.
Esas personas perdieron la vida en accidentes automovilísticos y sus muestras de sangre fueron entregadas a Zavos para que trabajara en el proceso de clonación embrionario en el laboratorio.
El experto anunció que logró clonar el DNA de las personas e implantarlos en dos células estaminales de vacas, que subsecuentemente se han dividido para crear embriones híbridos.
Zavoz contó hoy en Londres cómo los familiares de las víctimas donaron el material genético de sus seres queridos al organismo donde trabaja, el Centro de Medicina Reproductiva en Lexington, Kentucky (Estados Unidos).
Sin embargo, negó que esté lucrando con la vulnerabilidad de estas familias, al afirmar "no estoy en el negocio de explotar a nadie y nunca lo he estado".
"Hay sensibilidades aquí que estamos tratando de forma profesional", explicó el científico, al admitir también haber recibido dinero por parte de las familias interesadas en el experimento "para cubrir costos de experimentos".
La noticia fue además difundida este fin de semana en un documental del Channel 4 de Londres, realizado por el inglés Peter Williams, quien adelantó los resultados de la investigación genética.
En el programa televisivo, Zavos aclaró que no pondría los embriones clonados en un útero materno, "porque por el momento no podrían sobrevivir".
Sin embargo, aclaró que la misma técnica genética podría ser utilizada para implantar DNA de un cuerpo humano muerto en una célula estaminal de una persona, y crear así un embrión de la persona, que implantado en un útero humano, se desarrollará en un clon idéntico del muerto.
La noticia se conoce poco después que la Royal Society de Ciencia de Londres y un grupo de 67 prestigiosos científicos internacionales presentarán una petición a la ONU, para impedir que Estados Unidos introduzca una prohibición por la clonación humana con fines terapéuticos.
Durante el documental de este fin de semana, Zavos afirmó: "Este ha sido un experimento muy importante. Si alguien me acusa de jugar a ser Dios, esto es lo más cerca de que uno puede llegar. No soy Dios, no juego a ser Dios, pero hago el trabajo de Dios".
"No quiero participar de ningún método de resurrección. Los muertos ya no están. Pero ellos dejan sus células y sus familiares podrían utilizarlas para reproducir a la persona querida", concluyó.
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