Piqueteros y agrupaciones sociales marcharon a Plaza de Mayo para conmemorar el estallido social de 2001.
Al cumplirse ocho años del estallido social de diciembre de 2001, una veintena de agrupaciones sociales, políticas y de izquierda marcharon a la Plaza de Mayo con una dura batería de denuncias y reclamos al Gobierno de Cristina Kirchner.
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Varios miles de militantes se concentraron en el cruce de la Avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo y, pese al calor y la presión policial, permanecieron allí una hora y media para movilizarse luego en una gran columna hacia las puertas de la Casa Rosada, donde montaron un acto.
"Que la crisis capitalista las paguen las patronales, los banqueros y los terratenientes. Esta renovada crisis en el mundo entero plantea una nueva oportunidad de avanzar en las tareas pendientes de que aquellas jornadas revolucionarias de hace ocho años", señalaron en un documento consensuado.
Adhirieron el Partido Obrero (PO); la FUBA; Convergencia de Izquierda; Movimiento Al Socialismo (MAS); Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST); Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS); Partido Comunista Revolucionario (PCR); Izquierda Socialista; Partido Revolucionario (Marxista-Leninista); Frente Obrero Socialista; CUBa-MTR; comisiones internas y delegados clasistas.
A raíz de la movilización, que interrumpió el paso sobre la 9 de Julio, Avenida de Mayo y sus laterales, la circulación de vehículos en las principales arterias del centro porteños estuvo colapsada en el horario pico de la tarde.
"Las jornadas del 19 y 20 abrieron un nuevo periodo de luchas obreras, piqueteras, estudiantiles y sociales. No estamos simplemente aquí para conmemorarlas sino para reivindicar su vigencia de cara a una nueva crisis capitalista internacional y a la emergencia de un movimiento obrero democrático y combativo bajo la impronta de aquella gesta", advirtieron.
En esta línea, denunciaron que esta crisis internacional "arrastra con ella al régimen kirchnerista" en su intento de "restaurar la autoridad del Estado golpeado por la rebelión popular" y "envuelve a la anquilosada y mafiosa burocracia sindical traidora".
Por eso, las agrupaciones reivindicaron las protestas del subte, de Kraft, de los petroleros de Santa Cruz, de los sindicatos docentes y profesionales de la salud, ferroviarios, telefónicos, bancarios y metalúrgicos, entre otras, por mejoras salariales y laborales.
"En los últimos meses, casi medio millón de compañeros han perdido sus empleos o se han visto afectados por retiros forzados, vacaciones adelantadas o reducciones salariales. La lucha contra el hambre se ha transformado entonces en una de las reivindicaciones fundamentales de nuestro pueblo", subrayaron.
Pero, además de las críticas al Gobierno, hubo una dura embestida contra las cámaras empresariales, la Sociedad Rural y los principales referentes de la oposición "como los Carrió, los Cobos, los Macri, los Morales, los Duhalde, los Solá y los De Narváez" por su apoyo a una "devaluación mayor del poder adquisitivo popular, al servicio de los monopolios exportadores".
"Los Kirchner, al ser un Gobierno de las camarillas empresarias, subordinados al imperialismo, pretenden descargar esta crisis sobre los sectores obreros y populares. La oposición antiobrera y antipopular se postula como variante de recambio al servicio de esos mismos intereses sociales", indicaron.
También apuntaron contra la Casa Rosada en una fuerte crítica a la reforma política aprobada en el Congreso y modificada en su promulgación por considerarla "proscriptiva" para los partidos chicos.
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