Quien conoce la trayectoria del diario «Clarín», desde su permanencia junto a los gobiernos de facto hasta usufructuar los civiles, no dejará de sorprenderse por lo que dice el director «corporativo» de Relaciones del monopolio, socio hoy del Estado. Jorge Rendo en la «carta de lector» que publicó ayer «La Nación» aclara que «de ningún modo el Grupo Clarín recibió algún tipo de asistencia del Estado para sortear la crisis» y que «no hubo pesificación ni licuación de pasivos, como malintencionadamente algunos quisieron sugerir». Con evidente actitud defensiva, Rendo hizo este descargo luego de volcar en su carta palabras textuales de Bárbaro publicadas el domingo y que aseguran que: «Durante la crisis le dimos una mano al Grupo Clarín». Rendo continúa su exposición contra declaraciones del interventor con el tema de los créditos que el grupo ya tenía cuando estalló la debacle de 2001: «Estaban tomados en el exterior y en dólares», señala. Inmediatamente después, Rendo asegura que «obviamente, no hubo pesificación ni licuación de pasivos, como malintencionadamente algunos quisieron sugerir». Esta carta, viniendo de un jefe de «Clarín», llenó ayer de sonrisas irónicas a políticos, periodistas, lectores y hasta funcionarios del gobierno.
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