Las investigaciones sobre el tráfico de drogas a España en un vuelo de Southern Winds revelaron que, cuatro días antes del 16 de setiembre de 2004, se intentó embarcar los 60 kilos de cocaína, pero un supervisor de la empresa aérea se negó a dejar pasar las maletas. Quien llevó el equipaje invocó un nombre distinto del de Walter Beltrame, el empleado que se encuentra hoy prófugo de la Justicia y sobre quien pesa un pedido de captura internacional.
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Este dato preciso puso a los investigadores detrás de una pista que vincula a Beltrame y al gerente comercial de SW, Fernando Pablo Arriete, como la «conexión local» de una red del narcotráfico internacional que opera en la Argentina.
Dos cuestiones sustentan la sospecha de los investigadores en el sentido de que hubo otros embarques anteriores con drogas: 60 kilos de cocaína es la misma cantidad de droga que la Policía aduanera detectó en el aeropuerto durante todo 2003.
Alguien facilitó el ingreso de la carga en el país, el acopio y el resguardo, hasta el día en que se decidió enviar los cuatro carriones (equipaje) en el avión de SW que tenía como destino final el aeropuerto de Barajas.
Todavía no se tiene mayor precisión acerca del papel que supuestamente cumple en toda la operación el supervisor de tráfico de Southern Winds, Claudio Baudino, Es decir, si también forma parte de esta red de tráfico de drogas. Tanto Arriete como Baudino se encuentran procesados con prisión preventiva por contrabando de estupefacientes. La medida debe ser confirmada o rechazada por la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico, donde se encuentra el expediente.
La causa está en manos del juez en lo Penal Económico Carlos Liporace. Se remonta a setiembre del año pasado, cuando cuatro maletas con la inscripción «Embajada Argentina en España», despachadas por Southern Winds sin pasajeros, fueron encontradas dando vueltas en la cinta del aeropuerto de Barajas sin que nadie las reclamara. Un guardia civil español las abrió cuando un empleado de la compañía avisó que no podía acercarse hasta el aeropuerto y comprobó la existencia de 60 kilos de cocaína acondicionados dentro de amplificadores vacíos.
En el juzgado de Liporace se confirmaron los siguientes puntos: • La etiqueta o rótulo que rezaba « Embajada Argentina en España» era una fotocopia. Por lo tanto, no se trata de una «valija diplomática». Para que tenga esta categoría, la Cancillería está obligada a realizar un trámite que -está comprobado-nunca se hizo. • La relación entre Beltrame-Arriete. El hijo del comodoro Alberto Beltrame --desplazado como jefe del aeropuerto de Ezeiza-fue empleado por SW a pedido del gerente comercial de la línea aérea. Incluso, según fuentes judiciales, se le creó el cargo de « station manager». «Beltrame era el hombre de confianza de Arriete en ese sector», se sostiene. • Ese día, la Fuerza Aérea no estaba a cargo de la seguridad de ese vuelo. El control lo hizo la empresa de seguridad privada TAS. No se detectó la droga porque, se dice, las valijas pudieron pasar en un plano inclinado, lo que impidió su visualización. Dos empleados de esa compañía fueron detenidos y luego se les dictó «falta de mérito». • Algunos indicios llevarían a pensar que los empleados utilizaban los vuelos de SW no sólo para pasar drogas, sino también para el contrabando de artículos electrodomésticos.
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