16 de febrero 2005 - 00:00

EEUU: periodistas podrían ir presos

Washington - Un tribunal federal de apelaciones confirmó ayer un fallo de primera instancia que puede llevar a la detención de dos periodistas por negarse a revelar sus fuentes a la Justicia, en un caso sobre una espía de la CIA.

Los hombres de prensa en riesgo de ir a la cárcel son Judith Miller, del matutino «The New York Times», y Matthew Cooper, que escribe en el semanario «Time», quienes fueron citados por una cámara de acusación que investiga ese asunto. La corte de apelaciones estimó que los dos periodistas ofendían al tribunal al negarse a cooperar. «No existen privilegios en la Primera Enmienda (de la Constitución de los Estados Unidos, que es la que asegura la libertad de prensa) que protejan los elementos investigados» en dicha pesquisa, enfatizó un portavoz del tribunal de alzada. La decisión va a ser apelada por ambas empresas periodísticas.

Los periodistas corren el riesgo de ser condenados a dieciocho meses de detención, pero sus abogados anunciaron que continuarán apelando a la decisión, incluso llegando hasta la Corte Suprema, en caso de que resultare necesario.

• Fundamento

Sin embargo, el tribunal de apelación basó su decisión en una de la propia Corte Suprema de 1972, según la cual la protección de la prensa garantizada por la Constitución no se aplica a los periodistas cuyo testimonio pueda resultar esencial para casos criminales, incluyendo los casos en que la fuente haya exigido el anonimato.

La investigación del procurador Patrick Fitzgerald apunta a determinar si un funcionario de cierta responsabilidad de la Casa Blanca reveló a la prensa que Valeria Plame, esposa del ex embajador Joseph Wilson, pertenecía a la CIA. Según Wilson, esta medida (el juicio) tenía la meta de castigarlo por haber puesto en duda públicamente en julio de 2003 los argumentos del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, en el sentido de que el entonces dictador de Irak Saddam Hussein habría intentado obtener uranio de Nigeria. Cabe recordar que en Estados Unidos es ilegal revelar la identidad de miembros de la CIA. Los periodistas, como corresponde y es tradición de la prensa en todo el mundo libre, se niegan de plano a dar a conocer quién les informó la condición de espía de Plame.

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