Acto seguido, Fontanet arengó a los jóvenes y entonó los estribillos de su primera canción, esa que no pudo concluir porque tres minutos después se escuchó el estruendo de una bengala, gritos de terror y la desesperación de la gente por salir del lugar. En el audio se puede distinguir la voz del empresario a cargo del boliche
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