24 de febrero 2005 - 00:00

Grupo Callejeros brindó su versión de Cromañón

(Un acierto ayer el reportaje que lograron en «Radio 10» de Buenos Aires los periodistas Oscar González Oro y Eduardo Feinman con los integrantes del grupo Callejeros. Fue la primera vez que relataron detalles de la relación con el empresario Omar Chabán, pero el impacto mayor lo produce el testimonio de la tragedia. Damos los párrafos centrales del testimonio que es un hallazgo periodístico.)

PERIODISTA: ¿Cómo lo conocen a Omar Chabán?

Patricio Santos Fontanet: Lo conocíamos a Omar Chabán desde el año '96 o '97. Antes de tocar en Callejeros tocábamos en otra banda con el bajista y ya lo conocíamos. Después, a medida que fue creciendo el conjunto, logramos tocar en Cemento por primera vez como invitados, creo que fue en el año '99 o '98.


P.:
¿Cómo trabaja Chabán?

P.S.F.: Lo que tenía Omar, y en eso era uno de los pocos productores de recitales dentro de Capital Federal, era que ayudaba a que tocaras igual aunque no llevaras gente
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P.:
¿Ustedes podían discutir con él por ejemplo la cantidad de gente que entraba o no, o lo decidía él?

P.S.F.: Cuando nosotros fuimos a ver el lugar nos dijo que entraban 4 mil personas. No creíamos que el lugar estaba habilitado para 1.035 como salió después en los medios
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P.:
¿En algún momento les mostró un video de cuando actuó Rodrigo en ese lugar?

P.S.F.: Nos mostró una foto y nos dijo que había 5 mil personas en el lugar en la época del Reventón. Después de eso, el 10 de abril hicimos la primera fecha. Metimos alrededor de 2.800 personas. Y nos parecía que 4 mil personas o 5 mil era demasiado para el lugar
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P.:
¿Se lo dijeron a Chabán?

P.S.F.: Con las fechas de diciembre nos decía que hiciéramos 4 mil entradas, y nosotros decidimos hacer 3.500 porque nos parecía mucho. Se hicieron tres entradas distintas para cada uno de los días. Nosotros siempre hacemos las entradas con un dibujo distinto para que la gente se lo lleve de recuerdo. Son entradas con calco
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P.:
Se ha dicho que ustedes eran socios de Chabán, por lo menos en sus recitales, con un reparto de 70-30.

P.S.F.: Lo de 70-30 básicamente es el reparto de lo que se conoce como bordereaux o recaudación de la taquilla. Son muy pocos los productores que aparecen y te dan un cachet fijo. En el caso de Chabán siempre el arreglo fue 70-30, desde que la banda metía 500 personas hasta ahora en Cromañón
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P.:
Se habló de que hubo un incendio anterior a este gran incendio de Cromañón...

P.S.F.: El 1 de mayo, con otra banda. Nosotros se lo fuimos a preguntar. La respuesta de Chabán fue que se prendió fuego una media sombra que había en el techo
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P.:
¿Dijo qué iba a hacer?

P.S.F.: Nos dijo que el techo lo habían cambiado todo y habían puestos paneles ignífugos. Se los dijo al manager y al escenógrafo
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P.:
¿La seguridad de Cromañón esa noche les correspondía a ustedes?

P.S.F.: No, la seguridad la maneja el propio lugar, el local
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P.:
¿Y quien es el responsable?

P.S.F.: El jefe de seguridad del lugar es Raúl Villarreal. Cemento tenía un jefe de seguridad que después, por razones médicas, no pudo trabajar más. Y cuando se abrió Cromañón se nos especificó que el jefe de seguridad era Raúl Villarreal
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P.:
¿Ustedes sabían que la salida de emergencia ese día estaba con candado?

P.S.F.: No, no, y lo peor de todo es que nosotros... Yo ni sabía esto, ni sabía que el techo tenía lo que tenía
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P.:
¿El control de las entradas quién las hacía? ¿Ustedes?

P.S.F.: Nosotros lo hacíamos para tener un control. Por bordereaux nosotros teníamos que saber cuántas entradas se vendían. Esa era la tarea de la gente con remeras que decían Callejeros Control. Esa es la diferencia entre control y seguridad, ésa es la diferencia
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P.:
¿Quién controlaba a esa gente?

P.S.F.: Tanto la de control como la de seguridad del lugar, todos estaban bajo las órdenes de Raúl Villarreal
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P.:
¿Que hacía Yamil Chabán, hermano de Omar?

P.S.F.: Siempre que íbamos al lugar,Yamil estaba en la barra. Yo sinceramente no te puedo decir si hacía algo buenoo malo. Nunca lo vi tomando decisiones.


P.:
¿Cuáles son las exigencias que tienen ustedes para ir a tocar a un lugar como Cromañón o a cualquier otro lado?

P.S.F.: Sonido, luces y esta gente de control que a nosotros nos sirve por el tema de las entradas
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P.:
Se comentó que dentro de las banderas entraban las bengalas...

P.S.F.: Sí, pero se revisaba todo. Hasta a mi familia. Lo que me dijeron después es que había invitados que hacía pasar Raúl Villarreal y que decía que no los cacharan
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P.:
¿Por qué tanto silencio de parte de ustedes?

P.S.F.: La realidad nuestra fue muy parecida a la realidad de mucha gente que estuvo en los hospitales, en los sanatorios. Yo, hasta mediados de mes, estuve con una situación muy complicada
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P.: ¿Cuál fue?

P.S.F.: Mi novia estaba internada y falleció. También mi mamá se quemó toda. Si nosotros hubiésemos sabido que esto podía pasar no hubiésemos mandado a toda nuestra familia al lugar donde estábamos
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P.:
¿Puede contar qué vio desde el escenario cuando comenzó todo?

P.S.F.: Sí. Empezamos a tocar. Yo veo que se prende fuego el techo cuando me indica Juancho, un chico que toca el saxo, que no era una bengala...

P.: Los tres tiros famosos...

Juancho: Veo como una explosión en el techo. Lo que pasa es que la ubicación de uno es privilegiada hasta ahí nomás porque a veces uno mira y no ve por las luces, por el humo y todo lo demás.

P.:
¿Qué vio en ese momento?

J.: Como un destello, como lucecitas que explotan desde el techo, y justo que la banda
para automáticamente. Ahí señalo, le grito a la gente que está delante. Grito pero nadie me escucha...

P.:
¿Y qué hace?

J.: Digo: «Salgan, salgan», como diciendo: «Sígannos a nosotros».


P.S.F.: Veo que pega contra eso, se empieza a prender y se empieza a despegar esa tela para abajo. Veo que cae un panel cuadrado, rectangular, de fuego
.

P.:
¿Eso cae sobre la gente?

J.: Cayó en el medio porque la gente se abrió
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P.S.F.: Yo lo que hago, pensando que lo que estaba cayendo era una tea que se podía apagar, yo sinceramente no sabía...Y bajo del escenario, paso por la valla, me paso para el lado donde está la gente, ya había hecho un círculo, y voy tratando de apagar eso. Yo pensaba que iba a apagarse, lo pisaba o pedía un matafuegos. Se apagaba.Y cuando llego a lo que está cayendo veo que eso caía en el piso y se hacía humo. A partir de ahí me trago la primera bocanada de humo, era terrible el humo, me doy vuelta y veo ya que hay gente saltando de la valla para el lado del escenario, y empiezan a correr para el lado de la puerta que está atrás del escenario
.

P.:
La puerta de emergencia...

J.: No, la de atrás del escenario, ésa es una puertita que da a un garaje que diez segundos antes estaba cerrada para que el ruido no salga para afuera, y había un muchacho, de estos chicos del control, ahí sentado
.

P.:
¿Del control de ustedes o de ellos?

P.S.F.: Del control nuestro, en el camarín para que no nos roben
.

J.: Es como para cerrar esa puerta del lado del garaje del hotel. Y se le ocurre entrar y ahí justo se arma el lío. Por eso nosotros tuvimos esa puerta abierta. Pero si él dice «voy a tomar una Coca-Cola, vuelvo», y eso pasa mientras él está tomando una Coca-Cola, quedamos todos encerrados ahí
.

P.:
Usted vuelve...

P.S.F.: Cuando llego al medio del lugar veo la gente saltando, hago dos pasos y se corta la luz. Y ya bueno ahí...

P.: Descontrol total.

P.S.F.: Claro, los gritos. No podías respirar, no veías nada, llego hasta una valla, la agarro, y empiezo a seguir la valla para llegar hasta el final pensando que cuando terminarala valla venía la salida. Cuando termino de llegar era una valla lateral que había hacia el camarín. Porque antes, cuando era el Reventón, el camarín funcionaba como guardarropa. Cuando termina esa valla no estaba la salida, estaba la pared, me encuentro con un rincón del lugar
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P.:
¿Y fueron citados alguna vez por la jueza?

P.S.F.: No. Otra de las razones por la que no dábamos notas era porque nosotros creíamos que primero teníamos que hablar con la Justicia y después dar notas. Esta semana Diego fue a indagatoria y lo detuvieron. Para nosotros es una locura. Sinceramente
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P.:
¿Es consciente de haber matado con dolo eventual?

P.S.F.: Es una locura, es una locura, la única responsabilidad de Diego era hablar con los dueños del lugar para ir a tocar o no, pedir las condiciones para tocar. Decirnos a qué hora se prueba sonido, a qué hora se toca y nada más
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P.:
A criterio de ustedes ¿qué falló esa noche?

P.S.F.: La corrupción fue lo que pasó esa noche. Había un lugar que no tenía habilitación y estaba funcionando, y nosotros ni lo sabíamos
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P.:
¿Ustedes alguna vez escucharon de coimas?

P.S.F.: No
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