Un equipo de científicos mexicanos afirma que encontró por primera vez fragmentos del meteorito que, se cree, provocó la extinción de los dinosaurios y que cayó en lo que actualmente es el sureño estado de Yucatán. Los pedazos de meteorito fueron encontrados bajo varias capas de sedimentos después de ocho perforaciones de hasta 1.500 metros de profundidad en el suelo marino, realizadas por los científicos mexicanos Pedro Vera, Ofelia Morton y Ana María Soler en coordinación con profesionales de Alemania, Estados Unidos y Francia.
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Sometidos a análisis en laboratorios de la UNAM, de las universidades de Maryland (Estados Unidos) y Karlsrushe (Alemania), se corroboró que los fragmentos están compuestos de un material extraterrestre que consiste en rodio, iridio, paladio y rutenio.
«No tenemos duda de que éstos son los fragmentos del meteorito que provocó la evolución de nuestro planeta hace 65 millones de años, y los análisis lo confirman», aseguró Morton, en alusión al fin del período cretáceo.
Los dos pedazos, de cinco y siete centímetros de longitud, fueron descubiertos en el llamado Cráter de Chicxulub, por especialistas del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), según publicó ayer el diario mexicano «Monitor».
Las exploraciones en el cráter se iniciaron hace una década para comprobar la teoría, propuesta por primera vez en 1981, de que hace 65 millones de años ocurrió la caída de un gigantesco meteorito de unos 12 kilómetros de diámetro que dejó un cráter de unos 300 kilómetros de diámetro. Según esa tesis, la colisión levantó una gran nube de polvo que, al impedir la llegada de luz solar, extinguió 60% de las especies del planeta.
Vera señaló que los fragmentos no se corresponden con los materiales rocosos que predominan en la Península de Yucatán. «Me di cuenta de que, por su alto contenido de oxidación, esos fragmentos no tenían por qué encontrarse en este lugar», dijo Vera. «Lo que encontramos fueron brechas geológicas de un color muy particular y muy diferente, lo que nos indica que durante 65 millones de años se depositó sobre el impacto del meteorito un kilómetro y medio de calizas que preservaron las muestras», explicó por su parte Soler.
Según Morton, el impacto del meteorito desplazó cinco grados el eje terrestre, y los fragmentos de este objeto se diseminaron por todo el mundo.
«Fue una labor intensa, porque los últimos 1.100 metros de perforación fueron muy complicados», sostuvo Soler.
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