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Los incidentes se registraron cuando estaba por terminar un "abrazo simbólico" que el personal del centro asistencial realizó en torno al edificio del hospital, en defensa de la institución.
Cuando estaba por terminar el acto, se acercaron familiares de los matrimonios que denunciaron que les habían "robado" a sus bebés luego de decirles que habían muerto en los partos, por lo que hay una causa judicial en curso.
"No estamos contra los trabajadores, sino contra algún grupo de médicos y enfermeras que están en este negocio", sostuvo un grupo de familiares de quienes hicieron las denuncias, actualmente investigadas por la Justicia de Deán Funes.
A su vez, el director del hospital, Roberto Corradi, estuvo presente en el "abrazo" al edificio pero se retiró antes de que se produjeran los incidentes.
En diálogo con la prensa, el director del centro asistencial afirmó que el acto no fue hecho para "defender las fuentes de trabajo, sino para dejar bien sentado el prestigio" del hospital.
"La gente del hospital está convencida de lo que estamos diciendo. Esta no es la voz del director, sino que es la voz de toda la institución que tiene 400 empleados que están diciendo la verdad", señaló Corradi.
Luego, agregó: "Esto es lo que hay que rescatar, el resto será la Justicia la encargada de investigar. Nosotros hemos abierto toda la institución para que la investigación llegue hasta las últimas consecuencias".
A raíz de las denuncias efectuadas, la Justicia de Deán Funes inició una investigación para tratar de determinar si 37 bebés recién nacidos que habían sido dados por muertos, en realidad fueron vendidos.
La causa se inició luego de que los padres de los pequeños que habían nacido en el hospital Domingo Funes denunciaron los hechos ante la Justicia.
El abogado que representa a esas familias, Víctor Ricci, aseguró que los casos llegarían a 37 y reveló que -de acuerdo con los elementos reunidos- existiría "una organización que trabaja de manera sistemática en la desaparición con vida de bebés para su inmediata venta".
El fiscal Eduardo Gómez, quien lleva adelante la causa judicial, secuestró varios cientos de historias clínicas del hospital -en donde existen 85.000- Para confrontar datos y ver si hay alguna irregularidad.
La justicia estima que la prueba relevante en la investigación serán los resultados de los exámenes de ADN que se realizarán a los cuerpos de los bebés muertos y la sangre de sus padres, ya que si los análisis científicos determinan coincidencia, la causa podría quedar prácticamente concluida.
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