23 de agosto 2004 - 00:00

Insólito robo en Oslo de "El grito" de Munch

Insólito robo en Oslo de El grito de Munch
A plena luz del día, tres ladrones armados robaron ayer del museo Munch de Oslo dos obras maestras del artista Edvard Munch: la célebre «El grito» y «La Madonna». Los ladrones, vestidos de negro y enmascarados, amenazaron con armas de fuego al personal del museo y al público que hacía fila para ingresar. Era poco después de las 9.

La desaparición de esta obra maestra del expresionismo (que, en el arte de Noruega, es equivalente a «La Gioconda») representó una conmoción nacional. El robo produjo pánico puesto que los visitantes del museo creyeron que se encontraban ante un acto terrorista. Los ladrones huyeron en un automóvil negro (ver foto superior), que luego fue hallado por la policía al lado de un club de tenis, y en su huida se desprendieron, al parecer, de uno de los marcos de las obras robadas.

Munch
hizo varias versiones de «El grito», una de las obras de arte más reproducidas en todo el mundo, y la robadaayer en Oslo data de 1893. El cuadro, pintado en témperas sobre cartón, mide 83,5 por 66 centímetros y su valor, según expertos consultados, podría ascender a los 80 millones de dólares.

Munch
acostumbraba a hacer varias versiones de todas sus obras, recurriendo a diversas técnicas en cada una de ellas. Otra versión de «El grito», que se encuentra en el Museo Nacional de Noruega, también fue robada en 1994 y recuperada tres meses después. El director del Museo Nacional, Sune Nordgren, expresó su esperanza de que los ladrones se comuniquen con el Museo Munch para pedir una recompensa por la devolución de las obras puesto que, por lo conocidas que son, sería muy difícil venderlas en el mercado negro.

«El grito»,
que representa a una mujer apoyada en la baranda de un puente, con el rostro entre las manos, la boca muy abierta y una expresión de horror en los ojos, es una de las obras más representativas de Munch y de su obsesión por transmitir la idea de la angustia y la desesperación. Munch, que murió en 1944 a los 81 años, tuvo durante su vida una tendencia casi patológica a la angustia que lo llevó a trabajar cada vez más aislado. Los títulos de muchos de sus cuadros, como «El niño enfermo», «Melancolía», «El pecado» o «Celos», dan idea de su tendencia a representar en sus obras el mundo de las pasiones, los instintos y los miedos del hombre, sobre todo en estados patológicos.

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